Hoy os traigo un artículo de esos que hacen falta en ciertos momentos. Momentos especiales, donde uno siente que está a punto de tocar fondo.

Porque no todo en la vida es felicidad y dicha, aunque sea lo que queremos y por lo que luchamos día a día.

Estamos enfrascados en una carrera por la consecución de metas y sueños, proyectos, buscando así alcanzar la felicidad.

Pero cuando esto no sucede, y vemos que nuestros anhelos se rompen en pedazos ante nuestra propia mirada… podemos llegar a sentir que nada tiene sentido.

Hoy quiero hablar sobre esos momentos donde tocar fondo nos ofrece una lección de valor incalculable. Aunque sí: un aprendizaje ganado a veces con mucho sufrimiento.

En algún momento pasamos por espacios singulares en nuestra vida donde parece que todo se tuerce y retuerce. Nada nos sale bien. Comienzan a deshacerse estructuras sobre las que nos sustentábamos: relaciones, trabajo, estudios, proyectos…

Puede ocurrir que, por ejemplo, a un despido laboral se le suma la noticia de la enfermedad de un ser querido. Luego aparece una avería importante en nuestro vehículo y en casa se nos estropea la lavadora, creando un enorme charco de agua en el suelo que nos obliga a llamar al seguro para que lo arreglen… y de paso solucionen la mancha de humedad que le hemos dejado a nuestro vecino de abajo.

O quizás no es necesario pasar por un cúmulo de malas y desafortunadas circunstancias. Puede, simplemente, ser que algún tema que nos preocupe desde hace tiempo vaya a tocar fondo. Llegar al punto límite de nuestro aguante. Puede ser la relación con nuestra pareja. O tal vez el no encontrarle sentido a nuestra propia vida, el camino que llevamos, sintiéndonos perdidos y desamparados.

Sea como fuere, hay momentos en nuestra vida donde pareciera ser que atravesamos un ciclo oscuro, cargado de negatividad, donde no encontramos guía o solución para los problemas que tenemos.

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Descendemos más y más en estado de ánimo. En capacidad de voluntad y de reaccionar. Nos sentimos menos fuertes, con la energía baja. Presos de emociones negativas. Impotentes a encontrar una solución para aquello que nos ocurre. Pues hemos probado muchas cosas. Tantas, ¡que pensamos que no hay nada más que probar, que está todo hecho!

Tocar fondo

Los estados depresivos tienen muchos niveles. Tal vez nunca te han diagnosticado una depresión, pero estoy seguro que alguna vez has atravesado una, aunque sea de las consideradas leves.

Son aquellos momentos que comentaba antes, donde no ves salida a una situación y piensas que peor ya no puede ir. Que no hay marcha atrás. Sientes que acabas de tocar fondo…

tunel-viento

Estas situaciones son muy dolorosas, y si no hacemos algo podemos estar en ese hoyo de forma indefinida. Sufriendo y soportando. Aguantando.

Existe la línea de pensamiento que dice que la felicidad es una elección, al igual que el estado contrario. Y aunque estoy de acuerdo en que tenemos el potencial para decidir cómo queremos sentirnos en un momento dado, lo que también reconozco es que somos seres reactivos. Esto es que reaccionamos ante lo que sucede en nuestra vida.

Lo suyo sería controlar esa reactividad y aprender a ser resilientes. Lo cual quiere decir que nuestro estado de ánimo no va a depender de lo que suceda “ahí fuera”, sino más bien de cómo decidimos nosotros sentirnos. Pero hasta que eso suceda, vamos a estar presos de una manera u otra de todo aquello que pase a nuestro alrededor.

Y son muchas cosas. Nos influye las relaciones con los demás: familia, pareja, amigos y compañeros de trabajo. Nos afecta el querer conseguir algo y no lograrlo. Tenemos diferentes emociones cuando perdemos algo que queremos.

Todo, de una forma u otra, hace mella en nosotros, provocando que reaccionemos de una forma que depende de la personalidad de cada uno y del nivel de trabajo interior que tenga hecho.

¿Cuánto tiempo voy a estar así?

Antes comentaba que si no hacemos algo, podemos estar en ese hoyo de forma indefinida.

Es muy posible que el haber llegado ahí abajo sea por nuestra propia responsabilidad, aunque nos cueste a veces reconocerlo. Pero también es cierto que nos pueden suceder cosas sobre las que no tenemos ningún control, y aún así hemos de cargar con sus consecuencias.

Da igual que uno mismo tenga la culpa de haber llegado a tocar fondo, o si ha sido arrastrado por una serie de acontecimientos fortuitos. Lo que hay que reconocer es que se está donde se está. Y que salir de ahí está en nuestras posibilidades.

Si estás tocando fondo, recuerda que en tus manos está la posibilidad de salir de esta situación CLICK PARA TWITTEAR

Soy consciente que existen toda una gama de situaciones desafortunadas. Algunas de un calibre muy alto, como podría ser la muerte de un ser querido o atravesar una grave enfermedad. Aun así, tenemos en nuestro poder más herramientas y recursos de lo que pensamos.

Y en un momento donde se está abajo, una situación en la que tocar fondo es una obviedad, creo que ha llegado el momento de comenzar a moverse para salir de ese espacio.

Encontrando el mayor de los recursos

En cualquier situación que tengamos donde atravesemos un momento de crisis, siempre existirá dos posibles reacciones: quedar paralizado, embargado y presa de la situación, o moverse para salir de ahí.

Lo que sucede es que a veces el peso emocional y psicológico de la situación es tan fuerte que no vemos salida. Y, como decía antes, nos sentimos impotentes, sin fuerzas para poder hacer algo.

Pero déjame decirte que esto no es más que una elección. Y que pensar y sentir así no es más que una deducción ante una situación vivida.

Está muy bien el atravesar diversos momentos difíciles, crisis, pues todo nos enseña. En ocasiones hemos de permitir que el dolor de esas situaciones nos traspase y paralice. Pero esto no ha de convertirse en una constante en el proceso que estamos atravesando. Y mucho menos algo que nos quite el poder de cambiar la situación.

Una de las frases más conocidas de Buda dice: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Y encierra una gran verdad en su contenido.

sufrimiento

Podemos sentir dolor por algo muy doloroso y horrible que nos ha sucedido. Pero quedarnos estancados en el sufrimiento es algo que uno mismo elige.

Sentir dolor por algo es normal. Quedarse estancado en el dolor es una elección personal CLICK PARA TWITTEAR

De lo que se trata en esto que acabo de decir es que dada una situación, y tras el shock psico-emocional que nos produce, uno mismo decide si se queda atrapado en el rol de víctima sufriente que nada puede hacer al respecto más que quejarse y lamentarse. O decide hacer todo lo posible por salir de esa situación.

Decidir salir no garantiza que nunca más se vaya a sentir dolor por lo ocurrido. Sin embargo, lo que se elige es no sufrir por gusto propio. Y aunque haya momentos donde, como decía antes, el dolor nos traspase y paralice (porque toca vivir esa situación y no somos inmunes a sus efectos), serán momentos temporales. Altos en el camino. Para luego continuar avanzando, pues ha sido la elección tomada.

El recurso más valioso e importante que puedes encontrar en ti mismo es la decisión de salir del estado en el que te encuentras. Una vez hecho, el resto de recursos necesarios irán apareciendo en tu camino, para que hagas uso de ellos.

Pero sin esa decisión personal, sin la elección de querer avanzar y superar un mal momento, ten por seguro que lo que has elegido ha sido sufrir.

Comienza el ascenso

Y es de esta forma como empezamos a salir del pozo. Dejamos de cavar más y más abajo, para detener ese descenso hacia los mundos depresivos. Miramos  alrededor, tomando conciencia de hasta dónde hemos bajado. Para una vez hecho esto, reconocido todo y habiendo tomado la decisión de salir, comenzar a escalar.

La propia pared formada por el agujero que hemos cavado será nuestro soporte para comenzar a ascender. Paso a paso. En ocasiones, tendremos momentos donde una especie de fuerza o ímpetu nos posea, y subiremos más rápido. Pero también habrá momentos donde nos detengamos, e incluso descendamos un poco.

Pero una vez decidido, el ascenso no puede detenerse. Salvo que decidamos de nuevo volver a bajar porque no creemos que seamos capaces. O porque entremos de nuevo en el rol de víctima impotente que nada puede hacer con lo que le sucede.

Quiero que seas consciente de algo en estos momentos de ascenso, de parada y de retroceso en tu caminar. Quiero que creas lo que te voy a decir, porque es algo muy importante. Deseo que le des certeza a las palabras que vas a leer, que creas en ellas. Y que entiendas y tengas esperanza, porque son para ti. Están escritas para tu persona. Y te las digo por te conozco, porque sé de lo que eres capaz.

Porque reconozco tu interior.

Tienes más poder del que imaginas. Y si quieres, puedes lograrlo CLICK PARA TWITTEAR

ascenso

Sí, puedes hacerlo. Aunque creas ahora mismo, estando donde estás, que ya no puedes hacer nada más. Que te faltan recursos. Que es un peso demasiado grande para ti.

Nunca nos llegan pruebas que no podamos superar. Nunca estaremos ante situaciones de las que no tengamos la capacidad de salir airosos. Jamás estaremos ante un acontecimiento que no haya sido diseñado para nosotros mismos.

Aquello que se presenta ante tu vida, te guste o no, está ahí para ser vivido en su máxima expresión. Y va a causar en ti grandes cambios. Va a dejarte experiencias, bagaje, aprendizaje. Te enseñará y curtirá. Y aunque pienses que sería mejor aprender de otra manera, una más sencilla y suave, lo cierto es que en ocasiones las lecciones más significativas e importantes vienen de un momento de profunda crisis personal.

Una crisis bien aprovechada se transforma en una valiosa oportunidad de crecimiento y superación CLICK PARA TWITTEAR

Aprendiendo del descenso a los infiernos

Cuando decides ascender tras tocar fondo, y pones en ello tus recursos personales, se genera en ti un cambio interior que te posiciona en un nuevo nivel.

El mundo está lleno de historias magníficas donde personas normales han realizado grandes transformaciones tras una crisis personal. Y después de ello, su vida ha sido cambiada para siempre.

Las pruebas que se nos presentan se convierten en escalones hacia la superación personal. Y cuando han sido trascendidas, nos damos cuenta de lo mucho que nos han aportado, pues nos obligaron a salir de nuestra zona de confort para realizar cosas que antes no pensábamos que podíamos hacer.

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Al final, una situación que nos parecía una desgracia, nos ha ayudado a realizar una transformación personal que nos acompañará para siempre. Pues recordaremos que hemos sido capaces de sacar fuerzas de flaqueza. De encontrar en nosotros recursos que no sabíamos que existían.

Aquello tan doloroso nos ha ayudado en un proceso de canalizar una parte de nosotros que estaba escondida, aprendiendo así más sobre uno mismo y de lo que se es capaz.

Finalmente, descubrimos que gracias a llegar a tocar fondo nos hemos puesto en marcha de verdad, y hemos realizado una serie de cambios en nuestra vida para que ésta se aproxime a la idea de lo que queremos que sea.

Y como dice otro conocido refrán, no hay mal que por bien no venga…

Conclusiones

A veces es muy necesario llegar a tocar fondo para poder realizar cambios significativos en nuestra vida. Nos acomodamos tanto a una zona de confort que procrastinamos los cambios que queremos hacer escudándonos en un montón de excusas.

Tanto si llegas a una situación de crisis personal donde no puedes más, ya sea por la responsabilidad de tus actos (o la falta de ellos), como que has llegado a una situación que no te queda más remedio que atravesar, al final siempre vas a llegar a un punto donde tú eliges dónde quieres estar. Y qué quieres hacer con tu vida.

Puedes quedarte en un rincón, lamentándote y lamiéndote las heridas. O puedes decidir salir de ahí, cargando con tu dolor y pesar, pero bien firme en la elección de continuar adelante. Superándote, creyendo que puedes lograrlo. Y que esta historia que estás atravesando tiene, sin duda alguna, un final feliz.

Todo es, como siempre, una cuestión de elección. Y no hay nada en tu vida que no puedas superar. No existe en tu camino un obstáculo o escollo que no pueda ser trascendido. De ti depende el quedarte paralizado en una situación, o salir de ella cueste lo que cueste.

Me gustaría mucho que tras lo leído dejases algún comentario aquí abajo. Es muy constructivo que podamos, entre todos, aprender de esas situaciones que atravesamos. Porque muchas de las pruebas que tenemos en nuestra vida son también experimentadas por otras personas. Y de todos podemos aprender.

Un abrazo.

Óscar Martín.

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