Diariamente nos enfrentamos con diversas situaciones. Que en una u otra medida requieren de un tipo y/o cantidad de esfuerzo determinado. El simple hecho de levantarse para ir a trabajar, cuando lo que uno desea es quedarse en la cama durmiendo un poco más, es una clara prueba de la imposición de nuestra voluntad consciente ante una situación. De superación personal.

Generalmente, asumimos muchas cosas y no le damos importancia, como en el ejemplo anterior. Con un poco de atención veremos que diariamente realizamos acciones basadas en nuestra decisión personal, impulsadas por la fuerza de nuestra voluntad.

Ir a trabajar cuando no apetece. Sacar al perro cuando en la calle hace frío y llueve. Comerte una ensalada cuando lo que te apetece es un filete o una hamburguesa. Ir al gimnasio cuando lo que te gustaría es estar disfrutando con tus amigos o viendo la televisión… Y así la lista puede convertirse en algo interminable. Puede que no seas una persona que tenga perro, esté a dieta o vaya al gimnasio. Pero en tu vida habrá muchas situaciones donde impongas tu decisión, tu valor.

El valor

¿Qué es el valor? Una de las definiciones que da el diccionario de la Real Academia Española es: “Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros”. En este caso, se habla de “grandes empresas” y “peligros”. Pero el valor no solo se demuestra en las cosas grandes, sino también en las pequeñas. Y son estos pequeños detalles, que van sumando, donde se crean grandes movimientos. Todos dirigidos a la superación personal.

Pongamos un ejemplo. Puede parecer una “pequeña empresa” el practicar cuarenta y cinco minutos diarios de alguna rutina deportiva. Total, ¿qué son esos minutos, comparados con los mil cuatrocientos cuarenta que tiene un día? No es nada.

Sin embargo, si miramos con más detalle lo que implica que esa persona dedique ese tiempo a cuidar de su cuerpo físico, la cosa puede cambiar.

Tal vez le suponga entrar a trabajar más pronto, para poder salir un poco antes. Y de esta forma el hacer deporte no le altere demasiado su rutina, porque luego tiene que ir a recoger a sus hijos. O igual llevarlos a alguna de las clases extra-escolares donde los tiene apuntados.

O si es un estudiante, quizás esos cuarenta y cinco minutos se los quita de estudiar por la tarde. Y ha de repasar sus libros por la noche. Quizás durante o tras la cena, quitándose de esta forma de ver una película, relajadamente al finalizar el día. Tal vez se quite de dormir un poco más.

¿Cómo vemos a los otros?

Cuando vemos que una persona empieza a dedicar su tiempo libre a realizar cosas que le interesan, sacrificando otras para conseguirlo, le damos valor a su persona. Admiramos lo que está haciendo, pues reconocemos lo que conlleva el esfuerzo realizado.

Y cuando sus esfuerzos son grandes, estas personas pueden llegar a ser motivo de nuestra admiración. A nuestros ojos, pueden convertirse en modelos a seguir. Un maestro de la superación personal.

¿Acaso estas personas están dotadas de una fuerza o cualidades fuera de lo común?

¿Son más afortunadas porque han nacido con un potencial diferente?

Yo creo que todos nacemos con cualidades innatas, que marcan de alguna forma nuestra personalidad (aunque ya vimos en artículos anteriores que la personalidad, el ego, es creado de otra manera) Pero que hay algo más importante que todo esto, y es la actitud.

La actitud

La actitud es algo así como el ánimo que le pones a algo. Todos hemos oído hablar de la actitud positiva o negativa, por ejemplo. Es el cristal a través del cual miramos la vida, la perspectiva desde la que observamos nuestras experiencias.

Y créeme cuando te digo que puedes tener unas cualidades asombrosas de nacimiento. Pero como no tengas actitud para sacarles provecho y ponerlas en práctica, emplearlas, de nada te servirán.

actitud

Una persona que disponga de una buena actitud en su vida a la hora de realizar diferentes tareas, de enfocar su día a día, aunque no tenga grandes dones, sacará más provecho y cosechará mayores frutos en sus tareas que aquella que tenga un gran potencial es distintas áreas, pero cuya actitud es la equivocada.

Y por equivocada me refiero a ciertas cualidades. Como la pereza, la falta de ánimo, la desgana, la procrastinación, la negatividad, la apatía, el pesimismo… Estas cualidades, o actitudes, le harán abandonar (y a veces ni siquiera comenzar) las empresas que se proponga.

Pero aquel que se marca objetivos y paso a paso va a por ellos, aun con grandes esfuerzos a la hora de realizarlos, conseguirá llegar a su meta.

Y lo que es mejor: reconocerá que aun a pesar de no tener ciertas cualidades de nacimiento, lo ha conseguido. Así que con ello su autoestima e imagen personal crecerán de forma desmesurada. Realizará actos de pura superación personal. Pues no es lo mismo hacer algo que sabes que te resultará difícil, pero que finalmente lo consigues, que hacer algo que es fácil para ti y que no te cuesta apenas esfuerzo realizarlo.

Paso a paso, aun con algunos esfuerzos, los objetivos se alcanzan. Las metas se logran. CLICK PARA TWITTEAR

Estados mentales

Esto nos lleva a la conclusión de que la actitud, y el valor, son asuntos puramente mentales. Pueden ser cultivados por la decisión personal. Es mediante la aplicación de las tareas a realizar para llegar a un objetivo, como conseguimos la inercia necesaria para que la maquinaria que compone nuestra persona se dirija en la dirección deseada.

No es cosa de tener más o menos poder personal, fuerza de resolución, sino la manera en la cual enfocamos los diferentes aspectos de nuestra vida. Y cómo nos comportamos ante ellos.

estados-mentales

¿Pero cómo hacemos para encontrar nuestro valor, la fuerza para realizar algo, cuando la rutina y los malos hábitos nos crean barreras que parecen infranqueables? ¿De dónde sacamos la energía y el poder para cambiar nuestras costumbres y comenzar a realizar las tareas que nos gustaría hacer, pero que a día de hoy nos parecen de alguna forma irrealizables?

¿Cómo realizamos esos actos de superación personal?

En un próximo artículo hablaré sobre cómo abordar pequeños cambios para logar un gran cambio (actualización: el artículo ya está publicado y se llama “Pequeños cambios para cambiar de vida”) Pero de momento sólo comentaré que hemos de ir cambiando nuestro concepto mental de nosotros mismos, para ensalzarlo (aunque sea un poco) Comenzar a creer en nuestra capacidad, nuestro valor, para realizar cosas asombrosas. Confiar en que tenemos todo lo necesario para realizar una superación personal.

Rememorando antiguos logros

Estoy totalmente seguro de que si echas la vista atrás en tu vida, recordarás situaciones donde hiciste algo que pensabas que no lograrías hacer. O que tuviste una época donde tenías gran actividad en diversos aspectos, actividad beneficiosa para ti. Y te sentías de maravilla, cargado de autoestima.

Conseguiste logros, metas, hiciste grandes cambios, dirigiste tu vida en la dirección que deseabas, alcanzaste objetivos propuestos… Ahí tienes pruebas más que suficientes para darte cuenta de que tienes el poder, el valor, los recursos internos y la capacidad de tener la actitud correcta para conseguir lo que deseas.

Lo malo de mirar atrás y comparar, es que nos vemos diferentes respeto al día de hoy. Seguramente que te podrás decir: “es que antes era más joven y tenía más fuerza… no tenía las cargas y responsabilidades que tengo hoy… mi estado de salud era mejor… tenía una positividad y ánimo que hoy no dispongo…”.

Y aunque muchas de estas cosas puedan ser ciertas (lo de la juventud, el paso del tiempo, es una de las que nadie se escapa), sólo puedo decirte que no son más que excusas para no hacerlo. Pues a día de hoy, en menor o mayor medida, también haces cosas que quizá dentro de unos años lo veas con admiración debido a diversas circunstancias futuras.

Sería algo así como ver una fotografía tuya de hace diez años, y te dices a ti mismo que estabas mucho mejor que ahora, y que en el presente no te gustas. Estoy seguro que si dentro de diez años miras una foto de hoy, te dirás exactamente lo mismo.

Empieza ahora, ¡es el mejor momento!

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Quiero que comiences a pensar mejor de ti y de tus posibilidades. Y aunque a día de hoy tengas una circunstancias que puedan ser muy adversas, que le des espacio al pensamiento de que puedes darle la vuelta a la situación.

O al menos ir haciendo algo para mejorarla. El sólo hecho de empezar y avanzar, aunque sea despacio, hará que suba su autoestima. ¡Y eso es magnífico! Pues te ayudará cada vez más en tu propio proceso de superación personal.

Me gustaría, y mucho, que comenzases a observarte como alguien muy capaz, a quien sólo le falta un poco más de creencia en sí mismo para encontrar y utilizar ese gran valor y capacidad que dispones.

Enfócalo si quieres como un ejercicio mental, y date el permiso para pensar de ti mismo/a de una manera diferente. Aunque sea a ratos, tal vez imaginando, como si fuese un juego. Algo así como “voy a imaginar que soy de tal o cual manera, que me comporto de una forma determinada, a ver en qué cambiaría mi vida…

Comenta aquí abajo lo que opinas respecto al valor, el que tienes o el que te gustaría tener. ¿Cómo te ves a ti mismo en situaciones de superación personal? Puedes compartir experiencias que tuviste anteriormente. Situaciones donde reconoces que hiciste algo grandioso para ti mismo. O tal vez preguntar cómo podrías hacer para encontrar esa fuerza que necesitas para acometer algunas acciones en tu vida. Estaré encantado de ayudarte en lo que esté en mi mano.

Un abrazo.

Óscar Martín.

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