Vivimos en una sociedad donde se nos acostumbra a enfocarnos en obtener resultados. Somos educados desde pequeños a tener claro hacia dónde vamos, ya sea esto estudios, profesión, estilo de vida… Tener un objetivo e ir a por él es lo primordial. Sin embargo, a lo que no se nos invita es a disfrutar del camino.

Porque hay un camino en cualquier dirección, proceso o trayecto que atravesemos.

Ya sea éste un camino en el sentido más literal, que nos lleva hacia alguna parte (como cuando emprendemos un viaje) O el trayecto que realizamos para llegar desde el punto ‘A’ al ‘B’, siendo ambos puntos unas situaciones/posiciones de cualquier tipo.

Aprender un idioma es un camino.

Ascender en el trabajo es un trayecto.

Desarrollarse en cualquier área es un tránsito entre dos punto (origen y destino)

¿Qué ocurre en el medio?

Como decía antes, a lo que no se nos invita es a disfrutar del camino, el trayecto que vamos atravesando hasta llegar a nuestra meta u objetivo. Y permíteme decirte que es lo más interesante del viaje. Lo que ocurre en el mismo, desde que lo inicias hasta que lo finalizas.

Lo más interesante de un camino no es llegar al objetivo, sino lo que sucede al recorrerlo CLICK PARA TWITTEAR

Vamos a poner un sencillo ejemplo. Imagínate que estás en tu ciudad y quieres viajar a otra que se encuentra a mil quinientos kilómetros. Harás este viaje en coche, pues vas con un grupo de amigos y así os puede salir más barato al compartir gastos.

Iniciáis el viaje, cargados de ilusiones, proyectos de lo que haréis cuando lleguéis. Tenéis muchas ganas de alcanzar la ciudad de destino, pues allí visitaréis lugares, disfrutaréis de las opciones turísticas. Es muy seguro que además conozcáis gente interesante, afín, en las diversas situaciones que viváis. Va a ser apasionante.

Pero… son mil quinientos kilómetros. ¡Son muchas horas de viaje! Pasaréis por diferentes poblaciones donde probaréis su gastronomía y visitaréis algún lugar típico y pintoresco. Veréis paisajes cambiantes y distintos según la región y su medio ambiente. Compartiréis alguna charla con personas en gasolineras o puntos de descanso.

ciudad

En el camino compartís todo tipo de cosas. Repasáis recuerdos, habláis sobre planes de futuro. Amores, dinero, secretos que sólo los buenos amigos se cuentan. Os reís cuando recordáis anécdotas, o tal vez os preocupáis cuando comentáis sobre alguien que pasa una situación difícil y que os es muy preciado.

Tiempo después, llegáis a destino. Y comenzáis a vivir lo planeado en aquel lugar.

Ahora dime, ¿la diversión y el disfrute sólo sucedió al llegar al objetivo? ¿O se podría decir que comenzó justo cuando arrancó el viaje y empezó el camino?

Estoy seguro que pensarás en la segunda opción. ¡Y que también lo has vivido alguna vez!

Generalmente, en el tiempo de viaje (y no hablo ahora de un trayecto físico) es donde más situaciones interesantes se producen. Pues ahí, en ese transcurrir, es cuando va ocurriendo la magia de la vida: las coincidencias, los encuentros, las circunstancias que hacen que puedas avanzar hacia tu objetivo.

En el transcurrir del viaje se encuentra un disfrute y un aprendizaje incluso mayor que el que supones cuando te fijas llegar a un objetivo, y lo que piensas que experimentarás al logarlo.

Cultiva cualidades para el viaje

Es por ello que hemos aprender dos cosas vitales si queremos disfrutar del camino y hacer que cualquier trayecto tenga una ganancia extra:

  • La paciencia.
  • La observación.

Necesitamos aprender la valiosa paciencia para no estresarnos en querer alcanzar nuestros objetivos. Aquel que se encuentra ansioso por llegar, por obtener y lograr, tendrá más opciones para cometer errores. Pues la impulsividad vive en la impaciencia y genera decisiones precipitadas que a veces son desastrosas. Y lo que en un principio creemos que es una acción de acercamiento a lo que queremos, se convierte en un paso hacia atrás.

caminar

La preciada observación nos permitirá estar atentos de lo que va ocurriendo durante el trayecto. Esto aportará información extra que podrá beneficiarnos de diferentes maneras. Y lo que puede pasar desapercibido cuando estás ausente en tus pensamientos y prisas, puede convertirse en una ayuda y/o aprendizaje en tu caminar.

Como ejemplo, se podría decir que cabe la posibilidad de perderse una conversación o una indicación de otro tipo y que está relacionado con nuestro trayecto. Generalmente, la vida nos manda muchas ‘señales’ que tienen que ver totalmente con lo que estamos viviendo. Indicaciones, sugerencias, que al ojo del buen observador pueden aportarle información para su interés.

Volviendo al ejemplo del viaje en coche, imagínate que por estar hablando con uno de tus compañeros sobre lo que veréis al llegar, pasáis de largo ante un cambio de dirección en la carretera y que debíais tomar. Resultado: tiempo de viaje perdido, pues más adelante habrá que volver atrás para tomar el desvío correcto.

Recuerda lo vivido en otras situaciones

Para comprobar el poder que tiene disfrutar del camino, sólo hemos de echar la vista atrás y recordar otros viajes que hayamos realizado. Si por ejemplo estuviste en la universidad, recuerda todas las experiencias vividas entre tu primer año de carrera y tu graduación. Estoy seguro que fueron muchísimas.

Algunas sublimes y positivas. Otras dolorosas y cargadas de pesar. Habría multitud de momentos compartidos con personas, relaciones de todo tipo (amistad, amor…) que llenaron tu vida durante esos años de un bagaje experiencial que a día de hoy no tiene precio para ti.

Y todo eso ocurrió en el trayecto hacia tu objetivo. Fue lo que ocurrió en el medio.

Recordar estas situaciones te hará darte cuenta de lo sumamente importante que es vivir en el presente, valorarlo, saber apreciar lo que te sucede (te guste o no), porque te ofrece vivencias que siempre aportan.

Todas las experiencias aportan valor a tu vida. No menosprecies ni una sola de ellas. CLICK PARA TWITTEAR

recordar

Teniendo esto en mente, es cuando la cualidad de la observación se hace necesaria para ver esas maravillosas aportaciones que cualquier experiencia contiene.

Escuchando lo que el camino te cuenta

Otra ventaja de observar y disfrutar del camino, es que en ocasiones este puede ser totalmente modificado. Es más, puede llegar incluso la situación en la cual cambies el destino de viaje.

Porque, tal y como decía antes, durante el trayecto nos llega información de todo tipo. Y en ocasiones son oportunidades para que nos planteemos si vamos en la dirección correcta para nuestro interior. Nuestra esencia. Lo que nuestra alma quiere.

Si por ejemplo estás trabajando en algo que no te termina de gustar o convencer, pueden llegar a ti situaciones que si son bien observadas y vividas, te arrojarán información sobre algo que sí que quieres hacer. Pudiendo darse la situación de conocer a alguien que te ofrece una nueva oportunidad laboral. O tal vez asistiendo un día a una exposición de arte y ahí descubrir un gusto por alguna expresión artística a la cual no le habías prestado atención.

Las señales e indicaciones que la vida nos manda se encuentran en todas partes. Sólo hay que ser pacientes, caminar con tranquilidad, y estar atentos a lo que nos va sucediendo. Entonces es cuando nos percatamos de que ocurren muchas más cosas en nuestra vida cuando experimentamos desde el momento presente.

Las ‘velocidades’ del tiempo

¿Por qué unas vacaciones donde haces algo fuera de lo común, divertido, que te gusta, pasan tan rápido? El tiempo es el mismo, no va a distinta velocidad. Lo que sucede es que estás viviendo el ahora, y por ello el transcurrir del tiempo tiene otra sensación para ti. Sí, puede ser que por alguna razón parezca que va más rápido. Pero lo que realmente sucede es que lo disfrutas tanto, que quieres más… Por eso llega la sensación, cuando están a punto de acabarse tus días de descanso, que el tiempo ha pasado volando.

tiempo

Pero esto no es más que el hecho de haber estado disfrutando de camino. De vivir el momento presente. De exprimir las oportunidades que tenías ante ti.

En esos momentos es cuando realmente has estado viviendo.

Tu atención en el momento presente, en lo que te toca vivir, hace que tu atención sea mayor. Las experiencias ofrecen más. ¡La vida te da más! Pero esto es únicamente porque tú has elegido observarla y vivirla así. Centrado en el aquí y ahora.

Cambia el chip

Por todo esto, y mucho más que me dejo en el tintero, pues es imposible detallar y/o resumir todas y cada una de las cosas que nos pueden suceder, es de gran importancia comenzar a cambiar el chip en lo que se refiere a la hora de abordar un objetivo y cómo llegar al mismo.

Tengamos siempre presente que en el transcurso del trayecto, van a sucedernos muchas cosas y situaciones que son de utilidad para nosotros mismos.

Observemos qué sucede, quién llega a nuestra vida (y quién se va), que circunstancias aparecen y desaparecen.

Seamos pacientes para no errar en las decisiones. Para disfrutar de lo que nos vaya sucediendo. Para exprimir el precioso tiempo que se nos es, diariamente, dado. En vez de pasear por la vida, viviendo en nuestra mente (pasado, futuro, preocupaciones…), y pasando de largo ante todo lo que sucede en nuestro caminar. A nuestro alrededor.

Formemos en nuestro interior la creencia de que es en el transcurso del camino donde nos va a suceder lo que mayor valor tiene. Para un escalador, la cima de la montaña es su objetivo, pero con lo que realmente disfruta es ascendiendo, no simplemente llegando arriba. Para eso, podría alquilar un viaje en helicóptero y asunto solucionado. Sin embargo no es eso de lo que se trata. Es más bien lo que uno experimenta llegando a la cima que se haya marcado.

Aprende a disfrutar del camino por decisión propia, y no sólo cuando se plante ante tus ojos una situación de la cual no puedas escapar y que has de vivir de manear forzada. Relájate en el trayecto, observa, sé paciente, y las ganancias que obtendrás serán mucho mayores de lo que pensabas hasta el momento.

Espero que te haya gustado este artículo, y que te sirva de ayuda de alguna forma para comenzar a enfocar tu visión en el momento presente y lo que te ofrece.

Te invito a que dejes algún comentario. Tal vez te apetezca compartir con los demás situaciones donde disfrutar del camino ha sido lo mejor que te ha ocurrido en la consecución de un objetivo. Será un placer leerte 🙂

Un abrazo.

Óscar Martín.

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