Queridos amigos/as, en este artículo quiero dar una serie de indicaciones sobre cómo superar una ruptura de pareja.

Me he decidido a escribir sobre ello después del éxito que tuvo mi artículo “Cómo dejar ir. Claves para lograrlo y soltar la dependencia”. Texto que, en este momento, tiene ciento cincuenta comentarios…

En mi afán por ayudar a las personas, aportando mi <<granito de arena>> para su mejora personal, me doy cuenta de lo importante que es el tema de las relaciones. Y por propia experiencia, sé lo necesario que es tener una guía y ayuda para transitar esos momentos tan dolorosos que una ruptura de pareja supone.

¿Qué nos sucede cuando ocurre una ruptura de pareja?

 

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Tener una relación de pareja es algo muy bonito. De una u otra forma, algo en nuestro interior nos impulsa a ello.

Entiendo que esto va más allá de la atracción física, pues aunque a todos nos guste tener alguien del sexo que nos atraiga para satisfacer ese impulso biológico que tenemos, en nuestro interior (mente y corazón) se desencadenan una serie de eventos que le aportan sal y pimienta a la vida.

Una chispa que prende la emoción y los sentimientos, aportando a nuestra existencia una serie de experiencias que nos sacan de la rutina.

Tener pareja es hermoso, divertido y estimulante (o así debería ser). Nos ayuda a crecer en muchos aspectos. Una relación -sobre todo cuando es consciente- nos ayuda a ver asuntos que en la soledad no se muestran. La otra persona, haciendo de espejo, nos facilita mostrar aquello que hay en nuestro interior, provocando reacciones que con la visión de alguien que quiera aprender, se convierten en lecciones de gran valía.

No puedo decir que tengo superado el tema de los celos hasta que no esté en una relación de pareja y vea qué tal me desenvuelvo en este asunto. Hablar de ello en la soledad es tan estéril, como el que dice que tiene fuerza para dejar de fumar, mientras se está fumando un cigarro.

Todas las emociones y experiencias estimulantes que experimentamos junto a otra persona en una relación íntima, nos crean un enganche emocional hacia esa situación. Es lo que se llama ‘apego’, lo cual significa -más o menos- que emocionalmente dependemos de la otra persona.

Nos volvemos adictos al torrente de emociones, sensaciones, experiencias y compuestos químicos que se liberan en nuestro interior.

Es por ello que cuando ocurre una ruptura de pareja, el hacer borrón y cuenta nueva no es tan fácil, pues al igual que el drogadicto que se encuentra enganchado a su droga, la persona que es dejada puede experimentar la misma sensación de malestar.

 

Los primeros momentos

 

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La desubicación es uno de los primeros efectos cuando se produce en una ruptura de pareja. Y cuanto más larga ha sido la relación, mayor es este efecto.

Una pareja que está afianzada -y el tiempo no tiene nada que ver para definir esto-, suele realizar multitud de actividades en unidad. Se genera una gran compenetración y, en ocasiones, se produce un efecto de aislamiento respecto al resto de las personas.

También es muy común lo de actuar como si de una sola entidad se tratase. Ya no son Fulanito y Menganita, sino que ahora es Fulanito-Menganita. No puedes, prácticamente, hablar de uno sin tener en cuenta al otro.

A esta situación llegan ambos integrantes de la relación por iniciativa propia, aunque generalmente sin pretenderlo. Es ahí cuando se dan las situaciones -en aquello del aislamiento que decía antes- en que se dejan de lado las antiguas amistades, por ejemplo.

-Juan, hace mucho que no te veo, ¿dónde te metes, amigo?

-Pues ya ves, liado con mil cosas.

-Bueno, ¿qué te parece si nos vemos este viernes, tomamos una cerveza y nos ponemos al día?

-No, no puedo -contesta apresuradamente Juan-. He quedado con Carla para ir a una exposición.

-Entiendo. ¿Y qué tal el sábado?

-Uf, nos pilla fatal, tenemos el cumpleaños de su hermana.

-¿Domingo? -el amigo de Juan dice esta palabra sin mucha esperanza.

-Imposible, tenemos entradas para ir al cine, que este finde estrenan una peli que tenemos muchas ganas de ver.

-Comprendo…

Juan y Carla van creando planes en los que están ellos dos la mayor parte del tiempo. Pero también puede darse la situación de que Juan no frecuente a sus propios amigos, pero sí a los de Carla. O al revés.

Bajo mi punto de vista, esto ocurre porque las personas nos olvidamos de nuestra propia vida, la cual por algún tipo de razón no nos gusta, y nos embarcamos al cien por cien en la relación, dando todo en ella.

Es como si nuestra familia, trabajo, amigos, no nos causaran la emoción que necesitamos. Y la entrada de la nueva pareja, con una vida por descubrir -bajo nuestra perspectiva-, hace que olvidemos el resto para centrarnos en lo nuevo.

No siempre ocurre esto, pero es muy habitual. Lo cual indica, claramente, que no somos felices con nuestra propia vida. Pues si lo fuéramos, no nos desharíamos de ella con tanta facilidad.

En cualquier caso, ocurra esta situación de abandono de nuestra gente/actividades o no, lo que está claro es que una ruptura de pareja deja un gran espacio en nuestra vida.

Nos acostumbramos a contactar, varias veces al día, con la otra persona. Organizar planes con ella. Se crea una rutina en lo que a la relación de pareja se refiere.

Cuando ésta finaliza, nos encontramos que tenemos todo nuestro tiempo para nosotros mismos; descubriendo que no sabemos qué hacer con el mismo. Nos sobra tiempo por todas partes, pues mucho del mismo se encontraba ocupado en pasarlo con la persona con la cual estábamos.

Si la ruptura es algo doloroso para una persona, el tener tanto tiempo disponible se convertirá en una tortura, pues no sabrá cómo ocuparlo, y sí que lo hará en darle vueltas a la cabeza y pensar todo tipo de cosas.

Recuerda el ejemplo del drogadicto: sufre el síndrome de abstinencia de la droga.

La desintoxicación ha comenzado…

 

Las ganas de contactar

 

 

El proceso de desintoxicación en una ruptura de pareja está centrado en la dependencia que tenemos hacia la otra persona. Nos hemos acostumbrado tanto a ella, que se nos hace muy extraña la situación de que ya no esté en nuestra vida.

De ahí que vengan las ganas de contactar y saber de la otra persona. Y que nos asalten numerosas preguntas: ¿cómo le irá? ¿Qué hace y con quién? ¿Estará bien? ¿Se acordará de mí? ¿Me habrá olvidado? ¿Recordará nuestra relación? ¿Será más feliz ahora?

La persona que es dejada -en caso de que la ruptura de pareja no haya sido por mutuo acuerdo- puede llegar a obsesionarse con todo esto si su nivel de dependencia emocional es alto.

Esto suele ir acompañado de una falta de aceptación de la nueva situación. Al no haber elegido la ruptura -ni tampoco quererla-, en su cerebro se crea un rechazo a lo ocurrido.

Tal vez hayas oído hablar de las fases del duelo, detalladas por la doctora Elisabeth Kübler-Ross, en lo que a la muerte de una persona se refiere. Éstas son las siguientes:

  1. Etapa de la negación.
  2. Etapa de la ira.
  3. Etapa de la negociación.
  4. Etapa de la depresión.
  5. Etapa de la aceptación.

Al inicio de una ruptura de pareja, la persona dejada y dolida con ello, puede experimentar la fase de la negación. No quiere el fin de la pareja y no lo acepta, pues su nivel de dependencia es tan alto que no asume una vida propia sin la otra persona.

Es por ello que en esta fase se puedan producir las llamadas o mensajes constantes, pues quiere que la otra persona no solo se replantee su decisión de dejar la relación, sino que así seguirá, de alguna forma, en su vida.

Si ante este asalto de llamadas y mensajes -por Whatsapp, por ejemplo- la otra persona no cede a las peticiones de volver a la relación, se puede entrar en la fase de la ira.

Frustración, enfado, ira. No se puede controlar la situación. No se acepta. Y como no hay dominio de lo que ocurre, se genera una gran carga negativa, pues la persona dejada se puede sentir como atada de pies y manos en la situación que está viviendo.

No puede hacer nada al respecto. Se le está obligando a vivir una situación que no desea.

Y lo considera muy injusto.

Es por ello que el contactar y buscar a la otra persona, puede convertirse en una verdadera obsesión, pues pretende continuar en la vida que se tenía hasta hace poco, en un intento desesperado de recuperarla.

Pero esto no sirve para nada, y paradójicamente lo que se consigue es que la otra persona sienta un rechazo aún mayor. Cuanto más se insiste, más se empeora la situación.

Imagínate que te obligasen a comer algo que no deseas. Y te lo ponen para desayunar, comer, merendar y cenar. Tal vez en el pasado esa comida te gustara, pero ahora te quieren obligar a comerla a todas horas.

Por lo tanto, es muy lógico pensar que se creará un rechazo, incluso asco, hacia aquello que te están forzando a comer.

Cuando una persona no deja de llamar, de reclamar nuestra atención, demostrando así lo débil e inmadura que es, nuestro reacción más instintiva -y lógica- será la de rechazar a alguien así.

En primer lugar, porque no resulta nada atractiva. En segundo, y no por ello menos importante, porque no nos respeta. Nos está, prácticamente, tratando de obligar a algo que ya no queremos. Y las personas una de las cosas que más valoramos es la libertad de elegir. Si nos quedamos en un sitio, o con alguien, es porque lo hemos decidido. No porque nos han obligado a ello.

Así que, el primer consejo sobre cómo superar una ruptura de pareja, es el siguiente: no vuelvas a contactar con tu ex.

-¿Pero te has vuelto loco? ¡Así lo único que conseguiré es que se aleja más y se olvide de mí y nuestra relación!

No sé si no te has dado cuenta, pero esa persona no quiere que estés en su vida. Ha elegido, por voluntad propia, sin que nadie le obligue ni le ponga una pistola en la cabeza o algo así, a dejarte.

Se ha ido porque ha elegido hacerlo. No quiere estar contigo, ni con la relación. No lo desea más. Así que ha decidido, de forma totalmente consciente -no, no está pasando por una locura o enajenación temporal-, alejarse de ti.

Eso es justo lo que quiere, y no otra cosa.

Por otro lado, ¿has conseguido algo con las llamadas constantes, los mensajes en Whatsapp y los likes o comentarios en redes sociales? ¿Te ha aportado algo, aparte de la certeza de que no le gusta que estés detrás y que ya te está rechazando esos toques de atención? Como por ejemplo que no te conteste una llamada o no responda a mensajes.

No está sirviendo de nada la táctica que estás realizando, ¿verdad? Y si estás consiguiendo algo, es lo siguiente:

  • Te ignora cada vez más. Incluso ya te hace saber que detesta saber de ti.
  • Con cada nuevo contacto fallido para volver a esa relación, o simplemente para llamar su atención, te sientes mal. Un pelele. Una persona sin amor propio. Sólo consigues cavar más profundo tu agujero de malestar personal.

 

Claves en la desintoxicación

 

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Así que visto lo visto, ¿qué tal probar algo diferente?

¿Recuerdas lo del toxicómano que está dejando la droga? ¿Tú le aconsejarías que de vez en cuando tomase algo de droga, para no pasarlo tan mal?

Si lo haces, déjame decirte que eres una persona pésima dando consejos y que te falta mucha información para poder opinar y aconsejar de forma apropiada y objetiva.

Si a alguien que empieza a pasarlo mal porque está dejando una adicción, le ofreces justo aquello que está retirando de su vida, nunca conseguirá superar el proceso. Porque nunca afrontará la pérdida, con todas las fases y emociones que ello implica.

Lo más sabio y correcto sería aconsejarle a esa persona que no vuelva a tomar nada, que pase el proceso de dolor, que se aguante las ganas de consumir -aunque desespere por ello-, que deje de visitar a las personas y lugares que le recuerden la sustancia que está dejando. Y que deje transcurrir el tiempo.

Con estos pasos, la persona conseguirá dejar la droga.

Podrá ser difícil. Complicado tal vez. Pero no imposible.

Así que cambia la estrategia y haz una desintoxicación en toda regla. Lo cual pasa por los siguientes pasos:

  • No llames, escribas o te manifiestes en la vida de tu ex pareja bajo ninguna forma o término. Si has de contactar con ella, que sea por algo realmente grave, prácticamente de vida o muerte. Así de radical ha de ser.
  • Desaparece de sus redes sociales (elimina y/o bloquea, para evitar tentaciones). Sácala de tu agenda. El hecho de verla en redes o en tus contactos de Whatsapp, sólo refrescará en tu mente su presencia. Y recuerda que estás pasando por un proceso de desintoxicación. Ver o saber algo de ella es como darle droga al toxicómano que está dejando la adicción.
  • Que nadie te hable de ella, ni familia ni amigos. Saber de su vida por los comentarios de otros es volver a consumir la droga. Si alguien te comenta, le interrumpes con un “disculpa, pero eso ya no es parte de mi vida. Por cierto, ¿has visto que Leonardo Dicaprio ha sacado una nueva película? ¡Tiene muy buena pinta!”. Zanjas el tema. Tu ex ya no es parte de tu vida.

Si realizas estos pasos, día tras día comenzarás a superar tu proceso de desintoxicación.

¡Y ojo, que puede durar mucho tiempo! Pero al menos estarás haciendo algo que te ayudará de la mejor de las maneras. No hay nada tan efectivo como esto, te lo aseguro.

Sin embargo, siempre aparecerá alguien que dirá cosas como: “pero no todos los casos son iguales, no se puede generalizar, las personas son un mundo diferente unas de otras, y las relaciones de pareja también”.

Quien dice frases así suele ser una persona que se encuentra en la fase de negociación (donde se fantasea con la idea de arreglar o revertir la situación), y es capaz de hacer lo que sea -lo que incluye humillarse y menospreciarse- con tal vez volver con su antigua pareja. Pero esta persona no se da cuenta de que eso es lo menos atractivo que hay.

Nos atraen los individuos fuertes, los retos, y no lo que tenemos a nuestros pies sin que nos cueste nada lograrlo.

Respecto a la desintoxicación, hay un aspecto que no se ha tratado. ¿Qué ocurre si tu ex te llama o contacta de la forma que sea?

Porque es algo que puede ocurrir. Si comienzas con tu proceso de desaparición total y absoluta, tal vez tu ex se pregunte cómo estás, qué tal te irá.

Atención: esto no quiere decir que desee volver contigo.

Es, simplemente, que se acuerda, porque al igual que en tu mente surgen preguntas respecto a la otra persona por todo el tiempo que habéis estado juntos, a tu ex también le sucede. Aunque hay distintas motivaciones.

Es entonces cuando puede aparecer el inocente, pero a la vez terrible, contacto en forma de “¿qué tal estás?”

La persona que esté en un proceso de desintoxicación, dolida y luchando día a día por estar cada vez mejor, puede sentir con esa simple frase una desestabilización a nivel de terremoto con puntuación de diez en la escala de Ritcher.

Recuerda esto: no hagas ni caso. Es simple curiosidad lo que tiene, nada más. No es que te eche de menos, desee volver contigo o algo similar.

Aquí hay dos caminos a tomar, y dependiendo del nivel de dolor que experimentes en el momento presente, se aconseja uno u otro.

Nivel de dolor bajo-moderado: puedes elegir no contestar (total… ¿para qué? ¿Para satisfacer su curiosidad? Sirves para mucho más que eso) o hacerlo con un simple “bien, gracias”.

Lo negativo de esto es que puede dar paso a otro mensaje suyo, extendiendo una incómoda situación. Y si es del tipo “genial, me alegra saber que estás bien, que tengas un buen día”, se te quedará cara de imbécil. Se removerá todo tu recuerdo y dolor por la ausencia de la otra persona y te sentirás utilizado, al ver que simplemente tenía curiosidad (no es que sea mala persona, ser curioso es condición de todo ser humano) y que tú has caído en ello.

Nivel de dolor alto-extremo: no contestes bajo ningún pretexto, pues ya solo el hecho de hacerlo, hará que se te suba la adrenalina y las pulsaciones por las nubes. Y cualquier reacción de ella podrá desembocar en un “por favor vuelve conmigo, no puedo vivir sin ti, lo estoy pasando fatal” por tu parte. O un dolor descomunal al ver que el contacto no ha servido para nada y que la otra persona sigue su vida sin ti.

Aquí hay un caso que merece una gran atención. Y es el de dar con una persona que te diga cosas como “te echo de menos, pero no quiero estar contigo”, “te quiero, pero no deseo que volvamos”o “me acuerdo de ti, sólo quería saber qué tal estabas, pero no significa nada más”.

¿Qué sucede en estos casos? No se puede decir que una cosa concreta. La otra persona puede estar experimentando sensaciones como acordarse de su ex pareja, inseguridad por la decisión que ha tomado, recuerdos de cosas pasadas que fueron bonitas y que ello hace que lo vivido no fuera tan malo.

También puede tratarse de una persona infantil, insegura e inmadura, que no sabe lo que quiere. Por eso adopta una postura de “ni contigo ni sin ti”. Cuando sucede esto es de las peores situaciones, porque esa otra persona no se da cuenta -o no le importa- del dolor que su ex pareja está pasando con la ruptura. Y sólo se preocupa de lo que ella siente/quiere.

Pero en cualquiera de estas situaciones dichas, realmente no quiere volver a su antigua relación. No, porque si fuera así lo diría. Sólo es curiosidad, nada más.

Podría haber otras situaciones más, como el de la persona que te contacta simplemente porque al ver que ya no le llamas ni escribes, su ego le dice: “ey, ¿se habrá olvidado ya de ti? ¡Eso no puede ser!”. Personalidades débiles y egoístas, que quieren saber si aún las sigues idolatrando, y que toman importancia únicamente en lo que las otras personas opinan de ellas.

Otras situaciones que pueden ocurrir:

Hemos estado demasiado tiempo juntos, compartidas muchas vivencias. No puedo desaparecer sin más y no contestar las llamadas o mensajes. Me parece muy infantil, y creo que demuestra rencor y falta de madurez.

Permíteme recordarte que para esa otra persona, todas las vivencias que habéis tenido no han impedido que rompa la relación. Seguramente le hayan hecho plantearse su decisión, pero al final la balanza se ha inclinado en una dirección. ¿Por qué para ti debería ser diferente?

Hablando de forma coloquial: le ha importado una mierda todo vuestro pasado y ha tomado la decisión que ha considerado más importante para ella. Lo cual es totalmente lícito y respetable.

Por otro lado, no hay nada infantil ni rencoroso en tomar la mejor de las decisiones para uno mismo. Que otros las comprendan, acepten o juzguen es cosa de ellos, no nuestra. Y si romper todo contacto hará que vayamos, poco a poco, estando más tranquilos por no contar con la presencia de la otra persona, ya puede opinar lo que sea el mismísimo Papa: yo haré lo que me haga estar bien, en equilibrio.

Seguir viendo excusas en esto sólo significa una cosa: miedo a que la otra persona se olvide de ti, porque estás empeñado en volver. Al menos, sé sincero contigo mismo.

¿Pero acaso no podemos ser amigos? ¿No es posible enviarse un mensaje de vez en cuando, para ver qué tal va la vida, una simple llamada o incluso tomar un café?

Tú qué quieres ser: ¿su pareja o su amigo? Creo que la respuesta dictaminará cuáles son tus intenciones reales para con la otra persona. Y déjame decirte que cuando hay interés en formar pareja, no hay una amistad real. En estos casos, cuando desaparece el interés por la relación íntima, ya no queda nada más, porque en realidad no había amistad.

Una amistad es desinteresada, sin buscar nada a cambio que no sea la pura amistad. Y en el caso de una antigua relación de pareja, eso se verá con el tiempo, cuando la ruptura haya sanado totalmente.

Y piensa en algo más: ¿cómo te sentirás cuando en esa supuesta amistad, tu ex pareja te diga que ha conocido a otra persona y que está ilusionada con esa nueva relación? ¿O si se confiesa más aún y te dice que le encanta cómo le hace el amor? ¿Qué tal te sentaría eso? Si fueras un amigo real, te alegrarías por ello. Pero no, sufrirás, sentirás un dolor y pena inmensos, porque tú lo que quieres realmente es ser su pareja, no su amigo. Estás utilizando el concepto de amistad para poder seguir en contacto con tu ex. Nada más.

Si aún sabiendo esto sigues pensando que se puede ser amigos, sólo significa una cosa: miedo a que la otra persona se olvide de ti, porque estás empeñado en volver. Al menos, sé sincero contigo mismo.

 

En cualquier caso, la mejor solución para estos y otros muchos casos particulares, es el de no contactar, no responder a las llamadas ni mensajes. Y si no queda más remedio que contestar, hacerlo de forma escueta, corta, precisa y sin la más mínima implicación emocional. No preguntar por la vida de la ex pareja ni dar información de la tuya. Cuanto menos se sepa, mejor. Como dice el refrán: ojos que no ven -o saben-, corazón que no siente.

Además, tu ex pareja ha de hacerse responsable de sus decisiones. Las cuales tienen consecuencias. Y si ha decidido terminar con vuestra relación, no es para entrar y salir de tu vida cuando le apetezca, ¿verdad? ¿O acaso tampoco te valoras?

Hay un caso más que me gustaría mencionar: las ocasiones especiales.

¿Qué hacer en cumpleaños, navidades o eventos importantes? ¿Puedes llamar o escribir a tu ex para felicitarla?

No, no y más no. Tu ex ya no es nada para ti. Y aunque suene radical e inmadura esta postura, te vuelvo a recordar el fin de todo esto: tu plena recuperación.

Contactar con tu ex te va a remover todo y te hará dar un paso atrás. Y aquí lo principal eres tú y tu bienestar. Esa otra persona decidió salir de tu vida, ¿recuerdas? No quiere más cumpleaños, navidades ni situaciones especiales contigo. Así que, ¿para qué ocuparte tú en felicitarla, si esa persona ya no quiere compartir esos momentos contigo?

¿Pero acaso ya nunca vas a poder contactarla para, simplemente, saludar o felicitarla en algún momento especial? Aquí, sólo me queda decir que en caso de hacerlo, que sea en una situación donde la respuesta de ella (tanto si la hay como si no) no te afecte lo más mínimo. Que no tengas expectativas de ningún tipo respecto a tu ex. Que ya no haya un deseo de estar con esa persona de una manera íntima y personal.

Y, por supuesto, que tengas sanado todo el dolor.

¿Estás en esa situación de verdad, de todo corazón? Entonces hazlo si te apetece. Pero ten en cuenta que si lo utilizas como una excusa para contactar a tu ex pareja, cuando realmente no estás recuperado, y esperas una reacción específica de ella, el golpe que te puedes llevar va a ser de campeonato. Con un bajón de esos que hacen historia.

Desintoxicarse en un proceso donde o eres radical, o no vas a obtener sus beneficios. Ni lograr la meta deseada. Recuérdalo siempre: tu salud física, mental y emocional dependen de ello.

Conociéndome

 

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Una de las mejores maneras de invertir todo el tiempo libre que te queda tras una ruptura de pareja, es hacerlo en tu propia persona.

Esto es, conocerte como hasta el momento presente no lo has hecho.

¿Alguna vez te has parado a pensar, pero de verdad, qué es lo que quieres?

Y no, no me refiero a cosas como “quiero una vida feliz, con dinero, amor y salud, para mí y los míos”. Eso suena muy bien, pero es abstracto y superficial.

¿Sabes qué te gusta en el fondo? ¿Qué quieres de la vida? ¿Hacia dónde se dirige ésta? ¿Reconoces que has dado lo mejor de ti o crees que aún hay mucho por hacer? ¿Te gustaría aprender cosas nuevas, visitar otros lugares, conocer gente interesante, vivir experiencias diferentes?

Un proceso de soledad, sea ésta forzada o no, es una oportunidad única para conocerte a ti mismo y mejorar tu propia persona. Y tu vida, en consecuencia.

Está bien salir con los amigos, tener vida social. Pero si dedicas tu tiempo libre actual a eso, déjame decirte que sólo vas a conseguir desperdiciar una hermosa época.

No, no digo que no puedas hacerlo. Sólo que trates de ubicarlo en el momento que le corresponde. Y los otros espacios, que serán muchos, dedicarlos a cosas que de verdad te aporten.

Y que, además, ocuparán esos huecos libres que hay en tu día, para de esta forma conseguir, entre otros beneficios, el que no estés pensando en tu ex y suspirando por una vida que ya no es.

Conocerte pasa por hacerte preguntas como las escritas líneas más arriba. También, por hacer actividades nuevas. ¿Qué tal un curso de algo que quieras aprender? ¿Y la práctica de un nuevo deporte? ¿Te gustaría unirte a un grupo para practicar yoga, meditación, senderismo o sesiones de tertulia tras el visionado de una película o la lectura de unos pasajes de un libro?

¡Las opciones son prácticamente infinitas! Pero todo pasar por un proceso, y es el de la práctica introspectiva de saber qué te gustaría hacer.

Puedes realizar un listado de cosas que te interesen. Hazlo en plan <<lluvia de ideas>>, lo cual se trata de apuntar las cosas que te vengan a la mente, sin juzgarlas ni decidir si lo harás realmente o no. Simplemente apuntar todo lo que aparezca en ese proceso.

Tras esto, observar la información resultante, y entonces sí que puedes elegir, con más detenimiento y observación, sintiendo, qué es lo que te gustaría hacer. Qué es viable hoy en día, en tu situación actual. Qué actividad te aportaría a nivel físico, cuál a nivel emocional y qué podría hacer que tu intelecto/cultura se desarrolle más.

Si comienzas a utilizar tu tiempo libre en cosas que te hagan estimularte y vivir situaciones nuevas, no solo comenzarás a aprender mucho sobre ti mismo, sino que además te olvidarás del proceso de ruptura de pareja que estás atravesando. Al menos, no lo recordarás con tanta constancia e intensidad.

Y para hacer esto -cosas nuevas en tu vida-, no necesitas ni mucho tiempo libre ni grandes recursos económicos extras. Tal vez sí que te haga falta algún dinero si decides, por ejemplo, apuntarte a clases particulares de dibujo o aprender a tocar un instrumento musical. Pero no te hará falta tanto si tu actividad elegida consiste en hacer un voluntariado en una asociación que realice una tarea no lucrativa por los demás. Y eso, te aseguro, hace que tu corazón se sienta más en paz.

Otra opción por la cual debería pasar todo el mundo, y que es barata y asequible gracias a internet, es la de leer. Invertir tiempo en absorber los conocimientos que un libro dispone, es una de las mejores maneras que hay para aprender.

Tienes infinidad de temas; y para cada cual, cientos y miles de libros escritos. Ahí tienes todo el conocimiento, técnicas y formación que te harán falta para dominar intelectualmente cualquier materia.

-Ya, Óscar, pero es que a mí no me gusta leer…

Voy a ponerte un ejemplo. ¿Te gusta la cerveza o cualquier otro tipo de alcohol? Si no es así, entiende esto que voy a decir y extrapólalo a una situación personal tuya donde sea aplicable.

La primera vez que probaste una cerveza, o cualquier otro licor, te sabría a rayos. No te gustaría. ¡A nadie le gusta en su primera vez! Es como el primer cigarro, sabe asqueroso. El cuerpo lo rechaza automáticamente porque es un veneno.

Pero movido por ciertas motivaciones, lo vuelves a hacer. Tal vez éstas sean aparentar ser más mayor -si te pilló el momento en la adolescencia-, integrarte a un grupo o persona… Lo que sea. Pero había una fuerte motivación para hacerlo, aunque no te gustara.

Con la práctica de leer sucede igual. Si no te gusta, hazlo igualmente, porque la motivación es la aprender. Con el tiempo, le sacarás gusto a la lectura.

Aunque hay una opción que tal vez te encaje más, te guste o no leer, y es la de ver tutoriales por Youtube o cualquier otra plataforma de vídeos. Hay infinidad de cursos gratuitos en ese formato.

 

Aprender

 

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Una de las mejores cosas que ocurren en una ruptura de pareja es lo que puedes aprender de la misma.

Es muy normal ver situaciones donde cuando una pareja se rompe, uno culpa al otro de lo que ocurre. Y aunque de cara a los demás se digan frases como “no, ha sido cosa de los dos, no sólo culpa de una de las partes”, la realidad es que nos vemos a nosotros mismos -casi- como seres que han sufrido algo injusto. Y es la otra persona quien se lleva el premio gordo en lo que a responsabilidad se refiere.

Déjame echarte un figurado y gramatical cubo de agua fría encima, para sacarte de este error. Si estás pasándolo mal por la ruptura, sintiéndote perdido, con un gran dolor que te ha hecho llegar a este artículo (pues buscas solución al problema que tienes en este momento), te digo algo que te va a joder: el dolor que estás experimentando en este momento es culpa tuya, y de nadie más.

Sí, como has oído. Es tu responsabilidad lo que estás sintiendo. Tú mismo te estás causando todo esto.

-Pero Óscar, ¡cómo me dices eso! Yo siento dolor porque he perdido a alguien muy importante para mí. Yo quiero a esa persona, por eso me duele no estar con ella.

No, lo que te duele realmente es lo mucho que te has olvidado de ti mismo. Lo poco que te quieres. La falta de amor tan grande hacia ti mismo.

-¿Y qué tiene que ver todo eso con que esté enamorado de la otra persona y quiera estar con ella?

Tiene que ver T-O-D-O.

Una persona que de verdad se quiere, tiene una vida compuesta de muchas cosas que le aportan bienestar. Se dedica a sí misma; y como se quiere, hace cosas que le hacen sentir bien. Cuida sus relaciones personales (familia y amigos, hay más vida aparte de la pareja…), tiene aficiones, le gusta su trabajo (y si no, está estudiando y formándose para poder acceder a otro mejor).

En definitiva, tiene una vida rica, que le complace. Si una de esas partes sufre un impacto o contratiempo, es lógico que le afecte. Pero no hará que toda si vida se caiga, pues ésta tiene otros soportes importantes sobre los que se sostiene.

Pero una persona cuya vida queda como en stand by por el fin de una relación, y se sumerge en una debacle de dependencia y dolor emocional, sólo demuestra que ha puesto todas sus esperanzas de felicidad en su relación de pareja. El resto de su vida no le importa, porque si realmente lo hiciera, tendría motivos más que suficientes para continuar siendo agradecido y feliz.

Esta falta de una vida rica y completa, demuestra un pobre mundo interior. Esa persona no se ha atendido a sí misma, no se ha preocupado en aprender, crecer, mejorarse y evolucionar. Porque si lo hubiera hecho, habría entendido que cualquier contratiempo es superable. Y aunque pueda sentir dolor por algo que ha ocurrido, la vida continúa, y tiene actitudes y razones más que suficientes para seguir adelante, disfrutando.

¿Me he explicado ya por qué la culpa es tuya?

-Sí, lo has hecho…

Veo, con horror, matrimonios que se rompen y utilizan, de forma consciente o inconsciente, a sus hijos para hacer daño a la otra persona. Y esos pequeños e inocentes seres se ven arrastrados a soportar cómo una persona de valor incalculable para ellas, como es la madre o el padre, es insultado y desvalorizado por la otra persona más importantes de su vida, como es el padre o la madre.

En situaciones así, sólo me queda darme cuenta de que, realmente, los infantiles e inmaduros no son los niños, sino sus padres. Después, éstos exigirán y esperarán que sus hijos sean personas ejemplares, y no se dan cuenta de que ellos no han sido ejemplo para que eso suceda.

Aprender de una ruptura significa examinar, con conciencia y honestidad, cuál ha sido nuestro papel en la relación y tomar responsabilidad en la ruptura de pareja.

Esto va mucho más allá que decir “no soy perfecto, tengo fallos, como todo el mundo”. Se trata de intentar comprender qué ha hecho uno mismo para que la otra persona se comportase de tal o cual manera, en vez de hacerla totalmente responsable de sus actos. Y aunque no se pretende justificar los actos de nadie atribuyéndonos la culpa de todo, sí al menos comprender qué hemos hecho nosotros para que una situación ocurra.

Porque, si tengo una pareja celosa, ¿quién me obliga a estar con ella?

Si estoy con una persona que me maltrata, ¿quién me impide dejarla?

Si mi pareja me miente y engaña, ¿quién me obliga a darle una oportunidad tras otra, para que lo siga haciendo?

Es muy fácil hacerse la víctima, decir que el otro o la otra es la persona mala de la relación, y así librarnos de la responsabilidad de haber tomado decisiones y acciones que eran de nuestra incumbencia.

Pero no. Es más sencillo señalar con el dedo y decir “¡la culpa es suya!”, así  nadie -ni nosotros mismos- podrá acusarnos de habernos comportado de forma equivocada.

Pero la vida es justa, muy a pesar de lo que muchos crean. Y cuando no aprendes una lección, ésta vuelve a ti con el tiempo. Pero con otra cara y otro nombre y apellidos. Para ponerte de nuevo en la prueba que has de aprender. A ver si esta vez, eres capaz de ello.

De ahí que repitamos perfiles de personas y situaciones, porque aún no hemos cerrado asuntos en nuestro interior. Y de forma inconsciente, seguimos atrayendo a nuestra vida eventos que nos den la oportunidad de hacerlo.

Esto es visto así por la persona que se quita el traje de la víctima, asume responsabilidad y deja de pensar que siempre tiene razón. Entonces, se convierte en un alumno dispuesto a aprender. Y así, realizar un salto evolutivo en su proceso personal.

Luego tienes a aquellos que prueba tras prueba de la vida, y fiasco tras fiasco, se crean enormes y pesadas armaduras a su alrededor, para no ser daños. Se convierten en dañadores de personas, pues su influencia es tóxica. Y acaban diciendo frases como “todos los hombres/mujeres son iguales… el amor es una mierda… mejor hacer daño primero, que recibirlo tú…”.

Tienes ante ti una hermosa oportunidad para mejorar como persona. No la dejes escapar. Aplica lo que figuraba en el antiguo templo de Apolo en Delfos: “conócete a ti mismo”.

 

¿Estoy preparado para otra relación?

 

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“Un clavo saca otro”.

“A rey muerto, rey puesto”.

“La mancha de mora, con otra mora se quita”.

Frase comunes y destructiva que hablan de lo mismo en el contexto de la ruptura de pareja: búscate a otra persona, no lo pases mal por la relación que se fue y disfruta de una nueva.

Hace tiempo leí una historia en un foro que frecuentaba. Era un relato sobre un joven que había sido dejado por su pareja.

El chico lo estaba pasando muy mal, y decidió -como hacen muchos- dedicarse a la vida loca, saliendo con los amigos sin parar, conociendo chicas y teniendo aventuras con ellas.

Parecía que disfrutaba a tope de la vida. Y eso él creía. Es más, pensaba que todo eso le estaba ayudando a superar su reciente ruptura de pareja.

Una de aquellas noches de fiesta conoció a una chica en un local. Se enrollaron y se marcharon juntos en el automóvil de él. Era de noche cerrada y fueron a un lugar apartado de la ciudad, en las afueras, en una zona de árboles.

En el asiento de atrás dieron rienda suelta a su pasión. Y como suele ocurrir en esos casos, los cristales del coche se empañaron por la subida de la temperatura interior del vehículo.

En un momento que estaban teniendo sus relaciones íntimas, él miró a uno de los cristales del coche, y se quedó petrificado: vio dibujado un corazón, y debajo del mismo las palabras “te quiero”.

El chico recordó que semanas atrás había estado con su antigua pareja, aquella que amaba tanto, en una situación similar a la que tenía en ese momento. También recordó que ella dibujó y escribió, con su dedo, en el cristal del coche.

El dolor que experimentó el muchacho fue tan grande, que su lívido se perdió en el momento, y con pocas excusas dejó a su acompañante donde ella le dijo, para después irse a su casa y vivir el duelo que había estado evitando desde hacía tiempo.

Cuando tratas de mitigar el dolor por una ruptura de pareja refugiándote en los brazos de otra persona, lo único que conseguirás es no procesar el duelo, la pérdida y las lecciones que hay que aprender, como se dijo en el anterior punto.

-Él/ella me ayudó a superar a mi anterior pareja. Fue un punto de apoyo muy importante.

No si lo que hizo esa persona fue ser tu nueva pareja. Si me dices que fue un amigo el que te ayudó y apoyó, acompañándote en tu proceso, entonces sólo me queda decir “¡bravo!”.

Pero cuando la situación cambia a que lo que hizo fue meterse en tu cama y llenar tus momentos de dolor con instantes de entretenimiento, ahí sólo te puedo decir que lo único que has hecho ha sido anestesiarte para no sentir dolor.

Y ya te llegará la situación, en el futuro, donde lo vivas de nuevo. Pues la lección no ha sido aprendida. Sigues teniendo dentro de ti la información, creencias y comportamientos que te han llevado a vivir la experiencia que tuviste. Y como nada de eso ha sido subsanado, se volverá a repetir lo ocurrido.

Recuerda: con otra cara y otro nombre y apellidos. Pero ocurrirte de nuevo, te aseguro que así es. Ley de vida. Llámalo karma, destino o como desees. Aunque yo prefiero decir que no es más que no hacer consciente lo que llevamos en nuestro interior, para así poder repararlo.

Como dijo Carl Gustav Jung: “hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida, y tú le llamarás destino”.

Antes de pensar en meterte en otra relación de pareja, debería poder estar cómodamente en la soledad, sin que eso signifique para ti ni un solo problema. Porque si no puedes estar en soledad, significa que buscarás pareja desde la carencia y necesidad. Y en esos términos nada conveniente, sano y equilibrado podrá aparecer en tu vida.

Te llegará algo similar a tu personalidad actual, pues cuando estar contigo mismo, sin nadie más, supone un suplicio, muy en orden no estás por dentro. Por lo tanto, la persona que llegará a tu vida compartirá similares o idénticas carencias.

¿Eso es lo que querrías para ti? ¿O decides aprender de una vez por todas y hacer de esto un proceso que de verdad merezca la pena, para poder tener más adelante una vida mucho mejor?

Creo que el precio a pagar bien merece la pena. Y aunque al principio sea complicado, si consigues dar los pasos anteriormente dichos, llenando tus huecos libres con actividades que te estimulen y sean constructivas para ti, descubriendo qué quieres en tu vida y aprendiendo cosas nuevas para ser una versión mejorada de ti mismo, llegará un momento en el que al pensar en esa ruptura de pareja te haga decir un auténtico y sincero “gracias… gracias por todo lo que he aprendido con esa separación”.

 

Conclusiones

Por este amplio texto que acabas de leer, podrás entender que mi concepto sobre cómo superar una ruptura de pareja implica un cambio interior. Pues es gracias a ello como conseguiremos aprovechar el momento que nos ha sido regalado para exprimirlo y aprender de la situación vivida.

Esto lo he aplicado a mi misma persona. Y déjame confesarme contigo: tengo épocas de mi vida -ya siendo un hombre adulto- donde superar una ruptura de pareja significó vivir auténticos infiernos emocionales, de dolor y sufrimiento. Y todo ello me llevó a darme cuenta de una terrible realidad: estaba muy dolido en mi interior. Tenía mucho trabajo que hacer conmigo mismo. Mucho que superar y aprender.

Fue gracias a esas oportunidades, y cambiando mi perspectiva hacia una en coherencia y línea con lo que acabas de leer, lo que me llevó a entender e interiorizar que todo el dolor y apego que sufría era por lo poco que me quería a mí mismo.

Hoy en día, si tengo una ruptura de pareja puedo experimentar el dolor de la pérdida, como cualquier persona. Eso es muy humano. Pero ya no me ocurrirá como antes. Mi vida no se detendrá o se creará un colapso emocional. No lo viviré todo desde el dolor. No pensaré que mi vida ya no tiene sentido, porque sé a ciencia cierta que tengo una realidad rica y completa en muchos aspectos.

Puedo sentir la pérdida de algo, pero ello no va a implicar que mi bienestar dependa de que algo, o alguien, esté o deje de estar en mi vida.

Respecto a cómo superar una ruptura de pareja, déjame resumir todo en los siguientes puntos:

  • Realiza una desintoxicación radical y en toda regla. Te aseguro que será siempre mejor si lo haces así, que si andas con los contactos, idas y venidas que nada aportan más que dolor.
  • Busca realizar nuevas actividades. Aprender. Experimentar. Salir de la zona de confort. Ampliar tu horizonte personal. Descubre qué es lo que realmente quieres y deseas de ti y la vida.
  • Aprende sobre ti mismo. Toma responsabilidad de lo ocurrido en la relación. Conócete para poder, entonces, buscar las herramientas y la ayuda que te hagan sanar las partes dañadas de ti.
  • No tengas prisa en tener pareja. Relaciónate con otras personas si te apetece, pero que ello no sea una válvula de escape al dolor. Aprende a estar en soledad contigo mismo.
  • Lo más importante: no existe ni la técnica ni la pastilla o remedio que te evite o quite el dolor.Y los sustitutos sólo serán remedios temporales, que retrasarán lo inevitable y podrán, en muchas ocasiones, hacerte sentir peor. El dolor tendrás que atravesarlo, te guste o no, y la magnitud del mismo será un claro indicio de lo mucho que has de sanar en ti mismo. Se transformará, de esta forma, en un medidor que podrás observar para, después, buscar cómo poder reparar tu mundo interno.

Espero que este texto haya sido de ayuda para ti. Si te apetece, deja aquí debajo un comentario sobre lo que opinas respecto a cómo superar una ruptura de pareja y los pasos aquí indicados.

Un fuerte abrazo.

Óscar Martín.

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