Dinero, dinero, dinero…

Pocas palabras tienen tanto poder como la palabra “dinero”.

El dinero lleva en la historia del hombre desde hace miles de años. Se han generado todo tipo de situaciones alrededor de este concepto. En algunas, el dinero es motivo de felicidad. Pero en otras, arrastra dramas y desgracias a su paso.

¿Cómo es posible que genere tan dispares emociones y eventos en nosotros? ¿Qué relación tenemos con el dinero? ¿Es un simple medio de intercambio, o debemos tomarnos más en serio lo que pensamos y opinamos de él? ¿Cómo sanar la relación con el dinero?

En este artículo, abordaremos todas estas cuestiones.

¿Qué es el dinero?

Antes comentaba que el dinero lleva miles de años en la historia del ser humano. Si miramos hacia atrás, en nuestro pasado podremos encontrar que casi siempre estuvo presente.

Aunque en los inicios de nuestras andaduras no fuera así. Antes, se utilizaba el trueque como medio de cambio.

Es posible que algunas personas piensen que deberíamos volver a ese sistema para evitar los problemas que el dinero causa actualmente, como todo lo relacionado con las guerras e injusticias.

Se habla de intercambio de servicios como moneda de cambio. Sin embargo, tal vez no sea tan sencillo como parece ese sistema -el antiguo trueque-, ni útil.

Vamos a suponer una situación…

Imagínate que yo tengo vacas, por lo que produzco leche. Y tú eres carpintero. Quiero solicitar tus servicios para que amuebles el salón de mi casa. Por lo tanto, te pido que me construyas un mueble principal, donde por ejemplo colocar mi televisor, libros, vajilla… Solicito, además, una mesa para comer con seis sillas. También la construcción del armazón de un sillón de tres plazas y dos sillones individuales.

¡Qué gran pedido! Y si yo te voy a pagar con lo que produzco, que es leche, ¿cuántos litros he de darte? ¿Medio millón?

Veamos los problemas que supone este tipo de intercambio:

  • Disponer de una gran cantidad de vacas para generar la leche necesaria.
  • ¿Qué harás tú con esa cantidad de líquido? A los días se pondrá malo.
  • Si utilizas la leche para intercambiar por otros artículos, deberás realizar rápidas operaciones, pues la leche caduca. Por lo tanto, tal vez debas hacer inversiones -intercambiar- con productos arriesgados o que no te gusten.

Es, del todo, un sistema poco útil. ¿No crees?

“Tal vez se podrían crear unos tickest de puntos, para luego intercambiarlos por otros servicios”, podría decir alguien.

¿Y acaso no es eso el dinero? Justamente ese fue el fin con el que se creó.

El dinero no es perecedero. Puedes acumularlo y gastarlo cuando quieras. Con él, puedes adquirir todo tipo de servicios y objetos ya que las otras personas pueden utilizarlo (cosa que no puedes hacer con el trueque, pues yo tal vez con mi leche no pueda adquirir tomates, ya que la otra persona quizás no quiera mi producto y esté interesada en otro).

 

La carga negativa del dinero

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Con lo tratado anteriormente, podemos ver que el dinero tiene una gran utilidad. De hecho, se podría considerar algo bueno y positivo.

Sin embargo, la carga emocional que tiene el dinero es muy, muy negativa.

En líneas generales, el dinero goza de mala fama por opiniones como:

  • El dinero es la causa de las guerras en el mundo.
  • Si quieres ser feliz, has de tener dinero.
  • Por culpa del dinero muchas relaciones humanas se rompen o intoxican.
  • El dinero saca lo peor de las personas.
  • Etc…

Si nos fijamos en estas opiniones, pareciera que estamos hablando de una de las mayores calamidades de la humanidad.

¿Cómo es esto posible, cuando la idea original del dinero fue con una buena y útil intención?

 

Programaciones y creencias

Uno de los mayores problemas que tenemos respecto a este tema, y que nos debería invitar a pensar en cómo sanar la relación con el dinero si queremos tener una mayor abundancia del mismo, es las creencias que tenemos almacenadas.

Una creencia es una opinión totalmente arraigada sobre un tema concreto. Es nuestra visión subjetiva y particular. Nuestra ‘verdad’ sobre lo que pensamos, creemos y opinamos respecto a algo.

Respecto al tema del dinero, es muy probable que nos hayamos criado con creencias limitantes sobre el mismo.

Si en nuestra infancia ha habido apuros financieros en casa, habremos sido programados -inconscientemente- con creencias como que el dinero es el origen de muchos problemas. También que para ser feliz hay que tener mucho dinero.

Si tuvimos un padre o madre que envidiaba a la gente con dinero, tal vez escuchásemos comentarios como que el que tiene dinero es porque en algún negocio ‘sucio’ se encuentre metido. O que tal vez haya engañado a alguien para tenerlo.

Sin olvidar ciertas frases, como que ganar dinero cuesta mucho esfuerzo, que no crece en los árboles y otras tantas que, seguramente, habrás podido escuchar.

Pero…. ¿qué programación recibirán los niños que han nacido en un seno donde hay abundancia económica? ¡Seguramente todo lo contrario!

Se educarán en la conciencia de que el dinero es fácil de conseguir. Que puede darte una vida llena de oportunidades. Que hay en abundancia. Que está al alcance de cualquiera el conseguirlo.

¿Ves la diferencia? No es cuestión de dinero, sino de educación/programación/creencias.

 

Sacando lo que llevas dentro

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Un poco más arriba comentaba que hoy en día, muchas personas piensan que la raíz de todo mal de este mundo es el dinero.

Guerras con fines económicos, crímenes, engaños, drogas… Todo motivado y realizado con el afán de conseguir dinero.

Las personas que hayan sido educadas en la carencia financiera podrán pensar que gracias al “vil metal”, todas estas desgracias ocurren.

Pero, ¿qué pensarán las personas con abundancia económica, que son buenas y honradas?

Creerán que no es cuestión de dinero, sino de la personalidad de los hombres/mujeres que comenten atrocidades con tal de conseguir un beneficio económico.

Hay dos conceptos que podemos utilizar para entender lo que quiero decir: sexo y política.

¿El sexo es malo? ¡Desde luego que no! Es maravilloso en realidad. La unión que experimentan dos personas en un acto sexual -sobre todo si hay amor entre ellas- es algo sin igual.

Sin embargo, con el sexo mediante se realizan horrores tan grandes como la pedofilia o la prostitución forzada.

¿La política es mala? No. De hecho, es una forma de organización para que una sociedad civilizada avance en una dirección en beneficio de todos. Sin embargo, existen personas que en puestos políticos se dedican a lucrarse a sí mismas y las personas que eligen, en detrimento del interés grupal.

Por lo tanto el sexo no es malo.

La política tampoco.

Y el dinero no es la excepción.

Lo que sucede es que las personas sacan lo que tienen dentro de sí mismas al usar el dinero -o el sexo y la política-. No es que el dinero te incite a cometer un crimen; eso lo hace tu nivel de conciencia.

Es lo que tú tienes dentro de ti mismo lo que hará que te comportes de una manera u otra.

Una persona generosa lo será más aún con dinero. Al igual que una avara, con dinero, lo será más aún, ya que temerá perderlo y no lo compartirá.

Es un problema de conciencia. No uno financiero, sexual o político. Todo esto último no son más que herramientas, medios, mediante los cuales las personas sacan lo que tienen dentro de sí.

Culpar al dinero de las desgracias del mundo es tan absurdo como culpar a un martillo porque una persona lo ha utilizado para agredir a otra.

El problema es de la conciencia de la persona, y no de la herramienta o medio que utilice para expresarla.

 

El dinero y la espiritualidad

El dinero y la espiritualidad

Desde siempre, parece ser que hay una especie de conflicto entre la espiritualidad y el dinero.

Se ha asociado a la espiritualidad conceptos como humildad y pobreza. Y el dinero ha sido vinculado con el materialismo, los bajos instintos, adicciones y otras bajezas del comportamiento y moralidad humana.

También se tiene asociado a la espiritualidad el desapego por lo material. Y cuando hablamos de bienes materiales, se implica rápidamente el dinero porque gracias al mismo puedes adquirirlos.

¿Quiero esto decir que si decido tener intereses espirituales estoy obligado -y condenado- a repudiar el dinero?

Mi respuesta esto es un rotundo “no”.

Que tenga dinero no significa que esté apegado al mismo. Al igual que el hecho de tener un sofá no significa que no pueda vivir sin él.

Hemos de recordar que vivimos en esta realidad, donde hay que pagar facturas, comprar comida y otra serie de artículos que, para adquirirlos, se hace mediante el dinero.

Y aún así, hay personas que amparadas en sus intereses espirituales, parece ser que odian y maldicen el dinero, porque se encuentra asociado a lo material. ¡Cuando necesitan lo necesitan para sobrevivir!

Eso sin olvidar el tener ciertas experiencias. Si, por ejemplo, deseas realizar un curso de índole espiritual -o un viaje con tal fin-, vas a necesitar dinero también.

Ser pobre no te garantiza la espiritualidad ni la humildad. Como tampoco ser rico. Esto te lo da, como decía antes, la conciencia que tengas.

He conocido personas pobres, buenas y malas. Como también ricas que se mueven en ambos extremos.

El dinero no marca la diferencia, sino lo que la persona tenga en su interior.

 

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Sanar mi relación con el dinero

Sanar mi relación con el dinero

Sanar la relación con el dinero parte de una base principal: la opinión que tengas en tu interior.

Si tuvieras un mal concepto sobre alguien, no se va a generar una situación de entendimiento y unión entre vosotros, porque el conflicto interior se manifiesta en el exterior. Ha de haber una predisposición interna hacia la resolución de los problemas en la relación para que ello ocurra.

Con el dinero sucede exactamente lo mismo.

Si tu opinión respecto al dinero es negativa, ¿crees que vas a tener abundancia del mismo? Te aseguro que no, sino que será justo lo contrario. Se podría decir que el dinero se alejará de ti.

No lo vas a atraer. Como tampoco verás oportunidades de crearlo.

Pero si tienes una buena y limpia opinión sobre el dinero, despejarás el camino para que éste pueda llegar a ti en mayor media. Y recuerda que con dinero se pueden hacer cosas positivas como:

  • Vivir en una zona más cómoda y segura, para ti y tu familia.
  • Donar y ayudar a otras personas.
  • Acceder a una mejor educación.
  • Tener la tranquilidad mental de que tus necesidades materiales están cubiertas.

Por lo tanto, sanar la relación con el dinero pasa, irremediablemente, por el camino de hacer un análisis de qué opinas a día de hoy sobre el mismo. Y en base a ello, establecer los cambios necesarios.

Tu creencia respecto al dinero marcará un fuerte punto de atracción en tus elementos financieros. Es la opinión que tengas sobre el dinero y las personas que lo poseen lo que te hará merecedor de recibirlo… o seguir viviendo en la escasez.

Cambiar las creencias y programas sobre el dinero te ayudarán a sanar la relación que tienes con él. Y con ello, experimentar un cambio en tu vida financiera.

Observa lo que piensas del dinero. Las frases que te dices cuando tienes problemas financieros. Lo que opinas de las personas que demuestran tener lujos económicos. Todo ello te mostrará en qué punto te encuentras.

Y desde ahí y mediante una decisión personal, cambiar tu opinión sobre el dinero. De esta forma tu relación con el mismo mejorará.

No hay otra forma. Recuerda que si quieres llevarte bien con alguien, has de pensar bien de esa persona en tu interior, porque sino sabes que esa relación no funcionará.

Con el dinero no es diferente.

 

Conclusiones

Hay mucha confusión respecto al dinero. Gran cantidad de personas le otorgan una especie de vida propia, donde ese “ser” está cargado de malicia y perversas intenciones.

Pero como hemos visto, no se trata de nada de eso. La realidad es que todo se basa en el estado de conciencia de las personas. Por lo tanto, el dinero no es realmente un problema, sino lo que se hace con él.

Cambiar y sanar tu relación con el dinero implica que en tu interior lo observes de otra manera. Comprendiendo que no es tu enemigo, sino un valioso y poderoso aliado en tu vida. El cual deseas que se asocie contigo, porque tu existencia siempre será mejor en su abundancia que con su escasez.

Y tú, ¿qué opinas sobre el dinero? ¿Problemas para aceptarlo y/o cambiar los conceptos que tienes sobre el mismo? Deja aquí abajo un comentario. Hablemos de ello.

Un fuerte abrazo.

Óscar Martín.

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