El artículo que os traigo en esta ocasión trata un tema que me apasiona, y es el de cómo crear tu realidad.

-¿Crear tu realidad? ¡Pero si las cosas son tal y como son!- podrías decirte.

A lo largo de este artículo vas a descubrir asuntos que tal vez no conocías. Y vas a comprender que eso que llamas “realidad” no es tan fijo como piensas.

Más bien, es algo moldeable.

Maleable.

Podemos, sin duda alguna, darle forma.

¿Estás incrédulo/a con esto que te digo? Bien, sólo te pido que sigas leyendo, y una vez que haya finalizado el artículo tomes tus propias conclusiones. Porque te voy a dar mucha información para que puedas realizar un análisis profundo.

Para que entonces, con los datos, puedas decidir si crear tu realidad es algo posible o es sólo una creencia de mentes imaginativas.

Comencemos…

¿Qué es la realidad?

que-es-la-realidad-crear-realidad-buscandotucamino

Según la RAE (Real Academia Española), una de las definiciones de la palabra “realidad” es:

  • Existencia real y efectiva de algo.

Se podría decir que consideramos la realidad aquel mundo, contexto, espacio donde nos desenvolvemos cada día. En cada momento.

La realidad es, en este momento, la  situación donde te encuentras ahora leyendo este artículo en tu pc, tablet o smarphone. Y se compone del lugar donde te encuentras (tu casa, por ejemplo), sentado en un sofá, silla, tumbado en la cama…

Consideramos la “realidad” el mundo que vemos cada día a nuestro alrededor. El trabajo al que vamos en cada jornada. Las personas que componen nuestra vida (pareja, familia, amigos…), y todas aquellas situaciones que detallan nuestra vida cuando nos encontramos en un estado consciente.

Lo que nuestros cinco sentidos recogen, es lo que consideramos real. Aquello que podemos ver, tocar, oler, probar y escuchar.

Voy a rescatar una frase de la mítica película “Matrix”, dicha por uno de sus protagonistas: el carismático Morfeo. En una escena concreta, Morfeo se encuentra explicando a Neo qué es Matrix. Y para ello, hablan de lo que es “real” y lo que no:

¿Cómo defines “real”? Si hablas de lo que puedes sentir, oler, probar y ver, lo “real” son impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta”.

De momento no vamos a decir nada al respecto de esta frase. Pero no la olvides, porque más adelante regresaremos a ella…

Realidad objetiva y subjetiva

La realidad objetiva se podría considerar aquella en la que todos estamos de acuerdo y que no está sujeta a interpretación personal. Por ejemplo: dos personas están frente a un automóvil de color rojo, y salvo que una de ellas sea daltónica, la realidad objetiva de ambas es que el automóvil es de color rojo.

Lo mismo se podría decir si están frente a un edificio: sin importar las formas, colores, detalles, ambas personas estarán de acuerdo en que se encuentran frente a un edificio.

Por otro lado, tenemos la realidad subjetiva. Esto quiere decir la interpretación de la realidad que cada uno hace. Y en esta interpretación puede haber multitud de detalles. En el caso del automóvil y la persona con “problemas” para distinguir los colores,  sin duda vive una realidad que es un tanto diferente que las de otras personas. En la suya, los colores se manifiestan de forma distinta.

Un momento, ¿pero no habíamos quedado en que la realidad es una “existencia real y efectiva de algo”?

“Es” para todo el mundo igual.

No hay cambios.

No hay mutaciones.

Debería ser interpretada por todo el mundo de la misma manera.

Pues no es así, y el caso de la persona con daltonismo se ve con mucha claridad que la realidad es una interpretación del cerebro. Justo como decía Morfeo en aquella frase que líneas más arriba citaba.

La realidad puede ser, en gran parte, subjetiva. Dos personas pueden vivir la misma realidad y sin embargo, verla de forma diferente.

Sentirla en distinta gama de pensamientos y emociones.

Un mismo escenario, distintas interpretaciones.

Supongamos el siguiente caso. Hay un hombre que se encuentra paseando por la calle. Va bien vestido, arreglado, con aspecto de ir a cenar a algún sitio elegante. Si le miramos la cara en detalle, le notaremos contento, alegre.

En su mente se desarrollan pensamientos que le ponen en ese estado. Va a buscar a su pareja, a la cual llevará a un restaurante bonito y caro que le han recomendado, donde allí le pedirá que se case con él. Si pone atención al bolsillo izquierdo de su abrigo, notará la forma y peso de la caja que contiene el anillo de compromiso que ha comprado para la ocasión.

Pero esto no es todo. En otro  aspecto de su vida, el trabajo, recientemente ha sido ascendido de categoría, alcanzando una meta que llevaba tiempo persiguiendo. Ahora tiene un puesto de responsabilidad en un trabajo que le apasiona, y gana mucho más dinero. Más que suficiente para dar el salto de poder formar una familia y tener la vida que desea.

Una vida que, en la perspectiva actual, le hace sentirse muy feliz.

Al doblar una esquina, está a punto de tropezar con un bulto que hay en el suelo. Por instinto, se aparta rápidamente de un salto y sigue avanzando en su camino. Pero al pasar mira para ver qué es aquello con lo que ha estado a punto de tropezar, y descubre que es un indigente que se encuentra tumbado en el suelo, sobre unos cartones y bajo una manta. Lamenta la situación de ese hombre, y sigue su camino.

El indigente se encuentra en ese momento despierto, cubierto con la manta. Se lamenta de no haber conseguido nada para cenar aquel día. Tiene hambre. También frío. No tiene dinero para pagarse un techo bajo el que dormir esa noche. Se encuentra desesperado porque en la situación que tiene nadie quiere darle trabajo. Es una especie de círculo del cual no puede salir. Necesita desesperadamente un milagro.

Misma realidad. Dos interpretaciones distintas. La del chico que va a cenar con su pareja es una realidad de éxito, felicidad y sueños cumplidos. La del indigente está marcada por la precariedad y la desesperación, pura supervivencia en la calle.

Ahora podremos entender que aquello que llamamos “real”, no es otra cosa que fruto de la interpretación que le damos en nuestra mente. En apariencia tiene una forma, estado y contexto. Pero es en los detalles donde adquiere un contexto u otro.

chica-pensando-crear-realidad-buscandotucamino

¿Es posible crear la realidad?

Esta es una de las preguntas clave en el presente artículo.

¿De verdad es posible cambiar eso que llamamos “realidad”?

En primer lugar, me gustaría decir algo que aunque suene a una obviedad, a más de uno se le puede estar pasando por la cabeza. No, no se puede cambiar un edificio de lugar, o modificar la forma de un árbol, ¡o hacer que una montaña desaparezca!

Bueno, si eres alguien con recursos y un buen plan urbanístico… tal vez podrías mover los hilos suficientes como para poder hacer proyectos de este tipo. Pero no siendo así, es mejor que quede claro que cosas así, fantásticas, no es algo de lo que vamos a hablar.

Pero sí de que tu realidad percibida y manifestada sea acorde a lo que tú deseas.

Y eso sí se puede lograr.

¿Te gustaría una vida con mayor abundancia económica? ¿Cumplir tus objetivos y metas? ¿Realizar ese viaje que siempre quisiste? ¿Encontrar una relación de pareja que te llene a todos los niveles? ¿Dedicarte a eso que amas y que, de momento, es sólo una pasión pero no una salida profesional?

Este es el tipo de cosas que se pueden lograr y de lo que se hablar en este artículo.

Esa es la realidad percibida, que comentaba antes, que podemos manifestar.

Mucho más interesante que cambiar un edificio de lugar, ¿no crees? 😉

Sé que de momento no te he contado nada que pueda convencerte de la posibilidad de crear una vida que deseas. Que simplemente he afirmado que algo es realizable, pero que no he dado ni pruebas ni herramientas sobre cómo lograrlo.

Es por ello que, en primer lugar, me gustaría hacer un pequeño recorrido sobre diversas formas de pensamiento o creencia, como es la ciencia y la espiritualidad, que avalan la posibilidad de la transformación de la realidad percibida.

Psique

cerebro-crear-realidad-buscandotucamino

Vamos a comenzar por la parte más cercana y fácilmente comprensible que tenemos, y es comprender algunos aspectos del funcionamiento de nuestra mente. Y para ello, se va a tratar sobre un tema que es fundamental en el asunto que se trata en este artículo.

El SAR.

El SAR (Sistema de Activación Reticular) es un filtro que nuestra mente posee.

¿Y por qué necesita un filtro? Muy sencillo: porque recibimos tal cantidad de información del exterior, que si tuviésemos que procesar todo de forma consciente, nos volveríamos locos.

Según ciertas investigaciones, nuestro cerebro procesa cuatrocientos mil millones de bits (400.000.000.000) por segundo. De esta cantidad, sólo somos conscientes de veinte mil bits (20.000) por segundo. El resto queda registrado en alguna parte del subconsciente.

Es como un iceberg: sólo se ve la punta del mismo fuera del agua. Pero el resto de su descomunal tamaño, se encuentra bajo la superficie…

O lo que es lo mismo: somos conscientes del 5% de la información que nos llega del exterior. El otro 95% queda almacenado en el subconsciente.

iceberg-crear-realidad-buscandotucamino

Esos veinte mil bits se encuentran, en líneas generales, filtrado por el SAR. Este mecanismo nos ofrece la información que es relevante para nosotros; sobre todo en lo que a la supervivencia se refiere. Pero también influyen los gustos e intereses personales.

¿Te compraste un coche de un color y marca determinados, y ahora ves coches iguales en todas partes? El SAR te está ofreciendo y seleccionando datos que, a día de hoy, son de tu interés.

¿Estás embarazada y te encuentras, por todas partes, con mujeres en el mismo estado? ¿O las ves en televisión o revistas? De nuevo el SAR está seleccionando información que es relevante para ti.

¿Y qué tiene que ver esto con el asunto de crear la realidad? Lo cierto es que mucho. Si el SAR nos va a ofrecer información sobre cosas que nos interesan, significa que es programable. Y si lo hacemos de forma en la cual nos haga ser consciente de situaciones favorables para nosotros, estaremos ganando “puntos” para ir avanzando y creando aquello que queremos vivir.

Si, por ejemplo, nuestra ilusión es crear un negocio, al cultivar en nuestro interior un interés constante en este proyecto, el SAR comenzará a ser programado para que aquellas oportunidades que estén relacionadas con lo que deseamos comiencen a ser visibles para nosotros. Es lo que algunos llaman “señales”: de pronto escuchas una conversación, ves un anuncio, te encuentras con alguien… sucede algo que te va a dar información vital para lo que deseas.

Comienzan a sucederse las “casualidades”. Desde esta perspectiva, el de la psique, se podría decir que estamos más “despiertos” para aquello que nos interesa. Por lo tanto, a nuestro alrededor, de esa monstruosa cantidad de datos que procesamos por segundo, comenzaremos a extraer información que nos ayudará a caminar en la línea de algo que deseamos crear en nuestra vida.

Y si no me crees, haz la prueba: comienza a pensar en viajar a un lugar que te gustaría mucho conocer. De forma consciente, recuérdalo varias veces al día. Incluso puedes ojear revistas, ver webs en internet sobre el lugar que quieras visitar… Lo que sea para hacer que esté “fresco” en tu mente.

Te aseguro que no tardando mucho, comenzarás a encontrarte con casualidades que te ofrezcan información sobre ese lugar al que quieres viajar: alguien te dice que ha estado, ves un folleto en el suelo donde se anuncia un viaje a ese destino, ves una película donde la trama se desarrolla en ese lugar…

¡Pruébalo y me cuentas! Estaré encantado de que dejes aquí abajo un comentario con los resultados de tu experimento 🙂

Tras leer esta parte, me gustaría que te quedasen claros dos puntos:

  1. No “vemos” toda la realidad. Somos conscientes de una parte muy pequeña.
  2. La realidad es subjetiva, pues la información que recibimos de ella es filtrada por el SAR.

Apenas sabemos lo que realmente está sucediendo ahí fuera…

Ciencia

Aunque el anterior apartado tiene mucho que ver con la ciencia, he querido separarlo pues en esta sección quiero hablarte sobre algo: la física cuántica.

La física cuántica es la rama de la física que estudia “lo más pequeño”: el mundo subatómico.

Los científicos se dieron cuenta que cuando aplicaban las leyes de la física convencional (aquella con la que, por ejemplo, se consigue lanzar una nave tripulada a la Luna y hacer que aterrice en un lugar muy concreto) al mundo que sólo es observable mediante el microscopio, las cosas cambiaban totalmente.

Es por ello que se creó la física cuántica, la cual está dedicada a este aspecto de lo físico tan particular.

Muchas son las teorías y experimentos relacionados con la física cuántica, pero hay una de ellas que es, sin duda, uno de los misterios más maravillosos y significativos en lo que se refiere a crear la realidad.

Y es la teoría del observador.

Esta teoría viene a decir que el simple hecho de observar, hace que las cosas cambien bajo el efecto de esta observación.

En el mundo cuántico, cuando se analizó la materia se descubrió que ésta no es sólida, sino todo lo contrario: hay espacio “vacío” por todas partes. Para que lo entiendas, imagina que agarras un balón de fútbol. Lo pones ante un microscopio que te ofrece la imagen mediante una pantalla de televisión. Y tú, con un mando a distancia, tienes un botón para hacer zoom y hacer que el microscopio tenga cada vez más y más potencia.

microscopio-crear-realidad-buscandotucamino

O lo que es lo mismo: comienzas a ver más grande cada vez el balón, haciendo que las partes más pequeñas comiencen a ser más visibles.

Si llevas el zoom a un nivel suficiente, comenzarás a ver las partículas del mundo subatómico. ¿Y qué descubrirás? ¡Que entre ellas hay espacio! No, no están unidas, como cabría esperar, sino que están separadas. A escala convencional (aquella en la que nos encontramos en el día a día), se podría decir que entre cada partículas, ¡hay una distancia de varias decenas de kilómetros!

Pero, ¿y qué hay en ese espacio entre las partículas?

Lo que hay es energía.

Pero sigamos hablando de las partículas subatómicas. Según el modelo cuántico, todo está compuesto de partículas subatómicas. Como los electrones.

Estos, cuando están en su estado natural, se encuentran en estado de onda (energía). O lo que es lo mismo: son la posibilidad de ser algo, pero aún no son nada, son energía pura. Sólo cuando son observados se comportan como una partícula de materia (un electrón). Pasaron de ser una posibilidad (de las infinitas existentes) a ser algo concreto.

Esto fue demostrado en el experimento de la doble ranura, donde se comprobó que un haz de luz proyectado contra una superficie a través de una o dos ranuras, al ser observado desde el mundo cuántico cambiaba su comportamiento, proyectando distintos patrones sobre la superficie proyectada.

Te dejo aquí un pequeño vídeo donde se explica, muy fácil y rápidamente, de qué trata este experimento de fantásticas e increíbles repercusiones.

Esto demuestra, sin lugar a dudas y de forma científica, que el hecho de observar algo influye en su comportamiento. Y la intención es una forma de observación dirigida de una manera concreta.

Todo está hecho de energía. La energía en estado puro –onda o posibilidad- se transforma en pequeños pedazo de materia cuando es observada, como los electrones.

¿Y qué es la materia? Pues todo:

  • Una persona.
  • Un trabajo.
  • El dinero.
  • Un viaje.
  • Una experiencia del tipo que sea.
  • Etc…

Espiritualidad

metafisica-crear-realidad-buscandotucamino

A lo largo de la historia de la humanidad, ha habido muchas creencias relacionadas con el misticismo y la espiritualidad. Se han desarrollado religiones, y todas y cada una de ellas giran en torno a un “Poder Superior”.

Y también alrededor de sus profetas.

Grandes personajes de la historia cuyo paso por la misma fue tan marcado e importante, que aun miles de años después, habiendo existido en una época donde las distancias se cubrían a caballo (no había internet, periódicos, televisión ni nada por el estilo que propague rápidamente la información), se sigue hablando de ellos.

Jesús, Buda, Krishna, Mahoma…

Sin querer entrar en las particularidades sobre la existencia de estos personajes o los dogmas a los que se les vincula, lo importante aquí es que en su mensaje, todos dijeron de una forma u otra que el ser humano es capaz de obrar milagros cuando actúa desde la fe.

O lo que es lo mismo: crear y cambiar la realidad.

He aquí una serie de frases de algunos de estos personajes que te harán entender que, hace cientos y miles de años, la idea de crear la realidad ya era algo que se transmitía de maestro a discípulo.

“Todas las experiencias son precedidas por la mente, tienen a la mente como amo, son creadas por la mente” – Budha.

“En lo que piensas, te conviertes. Lo que sientes, lo atraes. Lo que imaginas, lo creas” – Budha.

“Así que yo les digo: PIDAN, y se les dará; BUSQUEN, y encontrarán; LLAMEN, y se les abrirá la puerta. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá” – Jesús.

“Ciertamente las buenas obras dependen de las intenciones, y cada hombre tendrá según su intención” – Mahoma.

Creencia y fe

Hasta el momento, hemos visto que la intención de que algo ocurra puede hacer que desde el campo cuántico de las posibilidades infinitas suceda.

-¡Espera! ¿Campo cuántico? ¿Posibilidades infinitas? ¡No sé de qué me hablas!

Como decía antes, todo es energía. La energía es, en estado puro, una posibilidad de ser algo concreto. Puede ser manifestada en electrón, que pasará a ser parte de una galaxia, una estrella, un planeta, un ser humano, un animal, un silla, una taza…

La energía puede convertirse en cualquier cosa. Todo es energía.

Si miramos el espacio, veremos una infinita inmensidad. Observaremos que hay planetas y estrellas, y entre estos hay espacio.

¿No te recuerda a algo? Hagamos memoria de lo leído anteriormente. ¿Recueras el balón de fútbol puesto al microscopio, que al hacer zoom y llegar a sus partículas subatómicas había entre ellas espacio vacío? Pero que realmente no está vacío, pues hay energía que conecta todo.

Esto, llevado al mundo de “lo grande”, es exactamente igual. Como dice una de las leyes herméticas: “como es arriba, es abajo. Como es adentro, es afuera”. El mismo patrón es repetido en el mundo de lo grande y de lo pequeño.

Si te fijas en la estructura de un átomo, con electrones dando vueltas alrededor de él, verás una similitud con un sistema solar, donde los planetas dan vueltas alrededor de su estrella central: el sol.

A continuación, mira esta imagen. En el lado izquierdo puedes ver parte de la red neuronal de un cerebro. En el derecho, una simulación de la energía oscura del cosmos (el espacio negro y vacío), realizada en el Instituto Max Planck de Astronomía. La similitud es impresionante, y sólo alguien muy cerrado de mente podrá objetar algo respecto a que no existe un patrón común.

red-neuronal-crear-realidad-buscandotucamino

Tenemos, en nuestro interior, un universo en miniatura…

Por lo tanto, la próxima vez que veas una foto del espacio con esa inmensa oscuridad y los puntitos brillantes, recuerda que todo eso “negro” es energía.

Una red de energía invisible que todo lo conecta y sostiene. Y donde las partes materiales son energía manifestada en aspectos físicos.

Volviendo entonces a la teoría del observador, donde su acción –observar- influye en el comportamiento de la energía, podemos entender que en esa “sopa cuántica“ de infinitas posibilidades, el hecho de que tengamos la intención de que una en concreto suceda, podrá hacer que la energía se precipite y manifieste en forma física, de acuerdo a lo que hemos “pedido”.

Suena a la historia del genio y la lámpara, ¿no crees?

Y este es el problema: que suena tan bueno e increíble, que no nos lo creemos. Porque, si esto fuera cierto, ¿dónde están todos esos deseos que tenemos desde hace tanto tiempo y que no vemos manifestados?

No sólo con la intención basta para lograr atraer a nuestra realidad aquello que deseamos. Hay un ingrediente imprescindible para que ello suceda.

La emoción.

Si el pensamiento/observación/intención concreta una posibilidad del campo de infinitas opciones, la emoción hace que se atraiga esa elección concreta.

Digamos que con el pensamiento eliges; y con la emoción atraes.

Es aquello que grandes figuras del misticismo llaman “fe”. Es creer que lo que deseas va a ser tuyo.

Cuando pensamos en algo que queremos y sentimos emoción de lograrlo y tenerlo, se crea una coherencia entre la mente y el corazón. Este último es quien manda las “señales” al campo cuántico, donde todo es vibración. Y la vibración del corazón respecto a un tema concreto es lo que indica cómo sentimos respecto al mismo.

¿Quieres entender esto de forma fácil, tanto que tú mismo/a lo has experimentado? Pues sólo has de recordar aquellas ocasiones en las que temías que algo malo o no deseado te sucediera.

Estoy seguro que, ahora mismo, habrás recordado alguna de esas ocasiones. Una opción de contratación de trabajo, los resultados de un examen, la elección de tu persona entre varios candidatos, ganar un concurso, que te saliera bien algo sobre lo que llevas apostando un tiempo…

Deseas un resultado concreto (lograr el que te satisface), pero a la vez tienes un gran miedo a que no se cumpla. Y una especie de “corazonada” de que no lo conseguirás.

Y finalmente, esa premonición que tienes se ve manifestada al ver que lo que deseas no se cumple.

-Ya sabía yo que no lo iba a conseguir-podrás decirte.

Tenías un fuerte deseo de lograrlo. Pero sincérate: cuál emoción era más fuerte, ¿la de alcanzar lo que querías o el miedo de no lograrlo?

Estoy seguro que la segunda opción, ¿verdad? Pues bien, ahí tienes un ejemplo de lo que la emoción es en la ecuación de conseguir crear en tu realidad las cosas que deseas.

Puede ser que ahora pienses que en tu vida ha habido muchas situaciones donde has deseado algo, sentido la emoción de lograrlo y finalmente no lo conseguiste. O que tuviste miedo de que algo sucediese, y al final, para tu alivio, eso no ocurrió.

Bien, aquí sólo puedo decirte que aunque el método de manifestación sea sencillo, existen variables que hacen que eso que quieres no se manifieste.

Las otras personas también están creando su propia realidad, y por sus motivos/elecciones personales puede ser que tú no entres en sus planes.

O por ejemplo, si deseas y tienes emoción por ser el presidente de tu país, pero no te dedicas a la política, ni te relacionas con gente de ese ambiente. Si no estás formado como líder o gestor, ¿crees realmente que esa posibilidad está en tu campo de manifestación?

Yo creo que no.

En este punto, vamos a hablar de algo de suma importancia, y es pasar a la acción.

Desde el pensamiento elegimos, mediante la emoción atraemos. Y con la acción, nos dirigimos físicamente hacia aquello que deseamos para manifestarlo.

Si quieres encontrar un trabajo, puedes pensar en atraerlo, sentir la emoción de tenerlo. Pero si estás recostado en el sofá sin hacer nada, como por ejemplo enviar currículums o ir a entrevistas, no irán a casa a llevarte el trabajo.

¡Aunque no hay que cerrarse a ninguna posibilidad! Cosas más raras se han visto…

La idea que quiero que te quede clara, es que la fórmula se compone de los siguientes pasos:

  • Pensamiento e intención para elegir.
  • Emoción, creencia y fe para atraer.
  • Acción para manifestar.

Vivir en el estado

Podemos entender a estas altura que aunque hay tres ingredientes claves para lograrlo (pensamiento, emoción y acción), la emoción es claramente el “pegamento” que une a los tres. Y aunque cada uno de ellos es imprescindible, la emoción se lleva la mayor importancia debido a que es, como se dijo anteriormente, la forma de comunicarte con el campo cuántico.

Todo es vibración, y la emoción lo es en gran potencia. Si alguna vez has sentido una fuerte emoción de amor, por una persona o animal, sabrás a qué me refiero.

Pocas cosas hay más poderosas que ese amor que siente una madre por su hijo. Y casi ninguna por encima del amor, fidelidad y admiración que siente un perro por su amo. Es lo más cercano que el ser humano puede comprobar sobre lo que es el auténtico amor incondicional.

Sentir la emoción de tener lo deseado es clave en este proceso. Es por ello que vivir en el estado de “ya lo tengo” se convierte en prácticamente una necesidad.

Porque no es lo mismo deseas que tener.

Cuando deseas, dejas claro que lo que quieres no lo tienes, y esa es la emoción que transmites (la carencia de eso), por lo tanto tienes más posibilidades de seguir manifestando el no tenerlo. Recuerda que la emoción es el lenguaje de comunicación –vibración- con el campo cuántico. Con el Universo.

espacio-crear-realidad-buscandotucamino

Sin embargo, puedes creer que es muy difícil sentir que tienes algo cuando no están en su vida. Esto lo entiendo, yo mismo me he enfrentado a ese dilema.

Bajo mi punto de vista, la media justa es el sentimiento que genera la CERTEZA de que conseguirás lo que quieres.

-No sé cómo, cuándo ni dónde. Sólo sé que lo voy a conseguir-podrás haber escuchado o leído alguna vez, quizás en una película o libro. Puede que a alguna persona. Una de esas que saben lo que quieren y van a por ello.

La certeza de conseguir lo que deseas te hace vivir en el estado de calma de que aquello que quieres lograr, pues es sólo cuestión de tiempo que se manifieste. Es como cuando estás esperando un tren: no sabes en qué momento va a llegar, y simplemente esperas con calma, pues sabes que tarde o temprano aparecerá.

Esa esa certeza de la que te hablo ahora. Hay que aprender a vivir en el estado de que lo que quieres está al alcance de tu mano.

Es posible.

Tienes derecho a ello.

¡Puedes lograrlo!

Obstáculos en la manifestación

obstaculos-crear-realidad-buscandotucamino

Ya hemos visto que, para comenzar a crear nuestra realidad como si de un catálogo de productos se tratase, primero hemos de identificar, con el pensamiento, lo que queremos. Luego hemos de generar emociones de creencia en que lo vamos a conseguir. Y por último, realizar las acciones que nos acerquen a nuestro objetivo.

Pero si es tan fácil –en apariencia-, ¿por qué no siempre ocurre?

Muchas personas arrancan proyectos con toda la ilusión que son capaces de generar. Trazan planes de lo que desean conseguir. Viven en la emoción de tener lo que quieren. Realizan las acciones pertinentes.

¿Qué hacen mal?

Como se dijo anteriormente, hay en la ecuación más variables. Una de ellas es la interactuación con otras personas que también están creando su realidad. Si por ejemplo una de ellas no quiere darte entrada en la suya por elección propia, la situación va a estar muy complicada.

Pero de lo que vamos a hablar ahora es de los obstáculos que uno se pone a sí mismo/a.

Estos obstáculos están relacionados con las dudas, el miedo, la falta de confianza. Todo esto nos genera vibraciones que resuenan con la idea de “no voy a conseguir lo que deseo”. Y si esto predomina más que la ilusión de lograrlo… ya sabes cuál es el resultado.

En esto del sentir, la vibración, hay una regla muy básica y sencilla para entender en qué punto estamos: de 24 horas que tiene el día, ¿cuántas estás vibrando en la ilusión y cuántas en el miedo?

Obviamente serán pocas las que te encuentres en un estado u otro, porque hay momentos donde duermes, trabajas, estudias, te relacionas con otras personas… Situaciones donde estás absorto en otras cosas y no piensas en aquello que deseas lograr.

¿Pero qué sucede cuando te acuerdas de eso que quieres? ¿Hay más momentos de duda, o más de certeza de lograr lo deseado?

Aquí se encuentra uno de los mayores obstáculos en la manifestación, pues las dudas en la vibración que emites hace que la atracción se ralentice… o incluso que no se manifieste.

Es como el ejemplo que comentaba líneas más arriba: “ya verás cómo me sucede eso tan malo que no deseo… Mira, ocurrió, ¡te lo dije!”.

Uno se convierte en su propio profeta del infortunio y la mala suerte.

Pero esto puede hacerse justo al contrario, y uno ser el profeta de buenas nuevas y acontecimientos deseados, logrando una vida abundante en todos los aspectos.

En esto de crear tu realidad, ten siempre presente que la emoción/vibración que emitas como predominante, será la que indique si vas a conseguir o no lo que deseas.

¡Así que hay que meterle más ilusión, esperanza y confianza a nuestra vida si queremos conseguir realizar nuestros sueños!

Si otras personas lo hicieron, ¿por qué no ibas a poder tú?

Sólo os diferencia una cosa: la vibración predominante a la hora de conseguir vuestros objetivos. Fíjate en la seguridad con la que hablan y se expresan los personajes de éxito. ¡Tú puedes aprender a hacerlo igual e incluso mejor!

El desapego

desapego-crear-realidad-buscandotucamino

Antes  decía que había que vivir en el estado de tener aquello que deseábamos logar. Estar en la certeza de conseguirlo. Dar por hecho que llegaremos a nuestro objetivo.

¿Pero qué pasa cuando estamos apegados a nuestro deseo? Anhelamos tanto alcanzar una meta, que la consecución de ésta deja de ser algo divertido, para transformarse en una fuente de sufrimiento.

Sufrir ante la idea de no lograrlo.

Pasarlo mal cuando se duda de la consecución del objetivo.

Desearlo con tantas fuerzas, que se transforma en algo obsesivo.

El apego hacia un deseo –y hablamos de apego malsano- no es nada bueno. Cuando algo se transforma en una fuente de obsesión, adictivo, se convierte en una razón para sufrir.

¿Por qué se sufre?

Porque asociadas al objetivo hay emociones negativas. Emociones de carencia, de falta de confianza. De duda.

Si no hubiera duda ni miedo a la hora de pensar en conseguir algo, se viviría en paz a ese respecto. Es como decía antes: esperas tranquilamente a que llegue el tren, y mientras tanto matas el tiempo leyendo un periódico, una revista o revisando tu cuenta en Facebook desde el teléfono. No dudas si llegará o no el tren, si al no aparecer tendrás problemas para llegar a tu destino. No miras el túnel, ansioso, esperando ver las luces que anuncian su llegada. No te preguntas si lo estás haciendo bien o mal, o si estás en la parada correcta.

Simplemente, esperas con calma a su llegada. Pues SABES que lo hará.

La paradoja del desapego es que cuando dejas de necesitar algo, esto llega a ti con mayor velocidad. Y sino, recuerda alguna ocasión en que escuchaste la historia de una mujer que quería quedarse embarazada. L o intentaba por todos los medios. Todos los días hacía el amor con su pareja. Iba al médico, le preguntaba, incluso le pedía tratamientos de fertilidad. Todo por su obsesión de quedarse embarazada.

Y cuanto más hacía, parecía que menos resultados obtenía. Nada le funcionaba.

Hasta que un día se rinde, deja de obsesionarse y pone todo en manos del destino. Comienza a llevar una vida normal, con un ritmo sexual más moderado. Deja de pensar tanto en la idea de tener un bebé. Lo desea, pero ya no es una obsesión.

Semanas después, descubre que está embarazada…

Te suena esta historia, ¿verdad? Seguro que en tu vida ha habido algún caso así, y si no lo habrás escuchado de bocas de otros. En mi caso personal, le sucedió a una amiga.

Esas mujeres se desapegaron. Se quitaron del medio en el proceso creativo, y con ello quitaron un importante obstáculo en la manifestación.

Y ésta se dio fácilmente.

La importancia

Otro obstáculo que podemos tener es la importancia que le damos a las metas que deseamos manifestar.

Cuando pensamos que algo tiene un valor e importancia desmedidos, el objetivo se convierte en algo obsesivo, y ahí entra el apego. Con las consecuencias que ya comenté antes.

Pero hay algo más que añadir…

En el universo todo tiende al equilibrio. Como explica Vadim Zeland en su libro “El espacio de las variantes”:  el salto de la presión atmosférica se equilibra con el viento. La diferencia en temperaturas se compensa con el cambio térmico. Donde quiera que exista potencial excesivo de cualquier energía, surgen las fuerzas equiponderantes orientadas a la eliminación de distorsiones. Estamos tan acostumbrados a tal estado de cosas que ni siquiera nos planteamos hacer una pregunta: ¿y por qué todo tiene que ser precisamente así? ¿Por qué funciona la ley del equilibrio? Para esta  pregunta, no hay respuesta…

Imagínate que caminas por la zona de un acantilado. Te encuentras lejos del borde, pero decides acercarte al mismo para observarlo. Cuando estás lo suficientemente cerca, decides asomarte, para descubrir una enorme caída. Pareciera que hay una fuerza que te tira hacia abajo, pero a la vez notas una fuerza que te repele, que te hace echarte hacia atrás.

El potencial excesivo es la caída, y para equilibrarlo –y mantenerte a salvo- aparece una fuerza equiponderante que te empuja hacia el lado contrario. Llámalo si quieres instinto de supervivencia. En resumidas cuentas es una fuerza que aparece para compensar el exceso de otra.

Cuanta más importancia le demos a algo, más potencial excesivo le estaremos añadiendo. Por lo tanto, las leyes equilibrantes entrarán en juego y… ¡obtendremos justo todo lo contrario! Como en el ejemplo de la mujer embarazada.

Si quieres logar una meta, mantén la importancia que tiene a raya. No dejes que te obsesione, ni que sea un objetivo único en tu vida. Hay que tener un equilibrio en lo que a metas y objetivos se refiere. Para ti, por ejemplo, puede ser muy importante abrir un negocio concreto, pues tienes la creencia de que te hará rico. Pero, ¿y si consigues la riqueza de otra manera? ¿Y si el tipo de negocio es otro? ¿Y si alcanzas el éxito sin que esté implícita una gran riqueza, pero sin embargo sí que tienes un alto nivel de vida y una gran felicidad?

Ábrete ante la idea de que tal vez no consigas algo concreto que quieres, pero que sí lograrás el éxito que deseas. De esta manera, le quitarás importancia a “la forma” y ésta podrá llegar a ti con mayor facilidad.

Abriéndote a las sorpresas

sorpresa-crear-realidad-buscandotucamino

Sé que puede sonar algo chocante eso de abrirse a la idea de no lograr lo que una quiera. Porque, ¿cómo encaja eso en la idea de crear tu realidad?

¡Pues menuda creación si no puedes crear lo que se desea!

A este respecto hemos de ser algo menos simplistas y tener una mentalidad más abierta. Hay que analizar lo que se esconde detrás de un objetivo.

Si lo que deseas es abrir tu propio negocio, las motivaciones que hay detrás de este objetivo es lo que realmente quieres, y no la forma, el negocio concreto.

Un negocio personal puede darte:

  • Organización de tu tiempo libre.
  • Mayores ganancias económicas.
  • No tener que rendirle cuentas a un jefe constantemente.
  • Hacer algo que te apasiona.

Si consigues todo esto que deseas de otra manera, ¿lo aceptarías? ¡Por supuesto que sí!

Imagina que te llama un amigo:

-Ey XXX, ¿cómo te va? Quería contarte que he abierto una tienda de cuadros y he recordado que éstos son tu pasión. Tengo un puesto de trabajo vacante. Así que te ofrezco que seas el responsable. A mí apenas me verás una vez al mes por el negocio y no te molestaré con llamadas de teléfono. Con que hagas llegar las cuentas cuadradas mes a mes, será suficiente. Tu horario lo vas a poner tú, y para ello tendrás a dos empleados con los que cubrir el horario comercial de la tienda. Te ofrezco un súper sueldo, pues sé que lo mereces y que harás muy bien tu trabajo. ¿Qué te parece?

¡Wow, suena increíble! ¿No crees? Eso en caso de que XXX seas tú, te apasionen los cuadros y tus motivaciones personales sean las descritas anteriormente.

Con este ejemplo lo que deseo transmitirte es que aunque elegimos una forma (una manera de obtener las cosas que deseamos), hemos de estar abiertos a que nos llegue lo que deseemos igualmente, solo que de un modo que no habíamos esperado.

Como comentaba anteriormente, el corazón es quien se comunica con el campo cuántico, con el Universo. Si te imaginas lograr un objetivo –por ejemplo, abrir tu negocio-, puede que tu corazón se ensanche y lata de alegría ante esa perspectiva. Pero no será por el lugar en específico (el negocio), sino por todo lo asociado al mismo. Como decía antes, las motivaciones que hay detrás de conseguir ese objetivo.

Así que podemos poner la idea  de lograr algo concreto, pero siempre hemos de hacerlo desde la intención de que nos abrimos a que nos llegue eso o algo incluso mejor pero totalmente distinto. De esta forma nos alejamos de la forma, y damos paso a que la magia de la vida nos dé sorpresas.

¿Y qué conseguiremos con esto? Pues no solo estar abiertos a cosas desconocidas y que pueden ser increíbles y totalmente satisfactorias, sino que además soltaremos el apego y la importancia que tan nefastas consecuencias tienen sobre la consecución de los objetivos trazados.

La visualización creativa

visualizacion-creativa-crear-realidad-buscandotucamino

Una de las mejores herramientas que podemos encontrar, a la hora de crear nuestra realidad, es la visualización.

Ésta se basa en el concepto de imaginar algo que deseamos. Se trata de alcanzar, internamente, un estado donde nuestra mente vive, de forma literal, aquella situación que se desea experimentar.

En los años ochenta, el Dr. Dennis Waitley adoptó del programa Apolo una rutina de visualización que fue utilizada con atletas de los juegos olímpicos. En el experimento que se realizó, se invitó a los participantes a que se visualizaran practicando la rutina deportiva en la que competían. Debían de alcanzar un estado de concentración donde se imaginasen a sí mismos realizando su deporte.

Los atletas fueron conectados a aparatos de biofeedback, y los datos que se registraron fueron alucinantes: aunque se encontraban sentados tranquilamente, ¡los músculos implicados en sus deportes respondían como si estuvieran físicamente practicándolos!

Para el cerebro, no existía diferencia entre practicar el deporte en la vida real o en la imaginación. Era lo mismo.

Esto puede recordarnos a películas sobre realidad virtual, como Matrix, donde la mente se encuentra conectada a una realidad ficticia, pero el cuerpo registra y reacciona ante lo que en ese espacio sucede.

Actualmente, muchos atletas utilizan este principio, donde mentalmente repasan la competición antes de iniciar la misma: los movimientos necesarios, las acciones a tomar, para que cada célula quede “impregnada” con la información de lo que va a acontecer y cómo se ha de reaccionar.

Otra acción que realizan para motivarse durante largo tiempo, aún a pesar de las duras sesiones de entrenamiento donde en ocasiones han de romper sus propios límites, es la de posicionarse mentalmente en el momento de la alegría de conseguir el éxito.

Construyen, sienten y viven la resonancia y vibración de la victoria.

Es por ello que la experiencia de la visualización creativa puede ayudarnos de gran manera a crear nuestra realidad. La forma de hacerlo es tomando un momento de tranquilidad en el día, cerrando los ojos y centrándonos en visualizar una escena donde se manifieste aquello que deseamos lograr.

¿Cuál es aquí la clave? La emoción.

Los atletas anteriormente citados no lograban que sus músculos se activasen o que su respiración cambiase si no se concentraban totalmente en la experiencia que estaban viviendo. La vivían internamente a un nivel que sentían que se encontraban físicamente haciéndolo.

Ese nivel de implicación genera emoción, pues el cerebro está enviando señales de que aquello que se está experimentando es real.

Y cuando la emoción entra en juego, la comunicación con el campo cuántico o Universo es dada.

Plan de acción

Bien, se ha expuesto mucha información sobre cómo crear nuestra realidad.

Y ahora, ¿cómo ponemos todo este conocimiento en práctica?

Es necesario un plan de acción para dirigirnos al lugar deseado. Un mapa “del tesoro” que nos lleve al mismo.

mapa-tesoro-crear-realidad-buscandotucamino

El plan de acción se podría componer de las siguientes fases:

– Define un objetivo concreto. No sirve generalizar, como decir “quiero ser feliz” o “quiero más dinero”. Tómate el tiempo de pensar en aquello que quieres en tu vida. Ten varios objetivos, que incluyan distintas etapas de ti mismos (trabajo, pareja, finanzas…).

– Elije un momento del día donde te sientes en silencio para visualizar. Puedes hacerlo, para empezar, con cinco minutos. Cierra los ojos y dedica un par de minutos a respirar tranquilamente. Sólo haz eso, nada más. Poco a poco irás entrando en un estado de calma. Ahora visualízate consiguiendo aquello que quieres lograr como si ya lo tuvieras. Observa y siente la escena: ¿dónde ocurre?, ¿qué colores predominan?, ¿en qué lugar/ciudad es?, ¿cuáles personas hay?, ¿cómo estás vestido/a?, ¿a qué huele? Todo detalle es importante, pues éstos te hacen sentir. Y sentir es la clave en este proceso. Siente la emoción de tener lo que deseas, el éxito logrado. Dedica unos minutos a esto y luego, con calma y sin prisa, sal de ese estado para volver a tu vida.

– A lo largo del día ten pensamientos empoderantes, como “soy capaz de lograr lo que me propongo… otras veces he conseguido cosas que quería y ahora lo volveré a lograr… tengo todo lo necesario para alcanzar el éxito”. Aquí lo importante es lo cómodo y emocionado/a que te sientas con la frase. Los decretos sólo sirven si te hacen sentir bien, si te los crees de corazón. Es por ello que en vez de hacer afirmaciones, es mejor realizar sugestiones. Si tienes sobrepeso y te dices “tengo un cuerpo atlético”, tal vez entres en conflicto con la frase y no te la creas. Pero sin embargo, si te dices “estoy en camino de conseguir un cuerpo sano y atlético” se puede generar en ti una emoción de esperanza y alegría. Y eso es lo que se desea lograr.

– Recuerda que lo que manifiesta es la emoción predominante respecto a aquello que quieras lograr. Si tienes pensamientos negativos, ya va siendo hora que desvíes tu atención al vuelo de una mariposa en vez de estar enredado en pensamientos pesimistas y que te hacen vibrar en la sintonía equivocada. La repetición es la clave para instalar un programa en tu mente. Por ello, cuantas más veces a lo largo del día te digas a ti mismo/a que puedes lograr lo que quieres y cultives sentimientos de alegría y motivación, más probabilidades de lograr el éxito tendrás.

– Sé paciente con el proceso. Una semilla necesita tierra, agua y luz para crecer y convertirse en un majestuoso árbol. Pero además, necesita un ingrediente imprescindible, sin el que no podrá desarrollarse: tiempo. La ley de gestación nos dice que todo tiene su proceso, y esto es una inversión de tiempo. No pretendas tener resultados ya mismo, pues eso es sinónimo de apego e importancia. Mejor relájate y disfruta del proceso -y tu vida- mientras tanto.

– Estate atento/a a las señales que aparecerán en tu vida sobre el objetivo que deseas lograr. ¡Te aseguro que lo harán! Pero no te obsesiones con ellas, sólo analiza y disfrútalas cuando aparezcan.

– Si tu objetivo no se cumple, no pasa nada. Sigue adelante, experimentando. Todo tiene una razón de ser. Y no sería la primera vez que tras un fracaso, a la vuelta de la esquina se encuentra un éxito como jamás se había imaginado. ¡Déjate sorprender por el Universo!

Conclusiones

bombilla-crear-realidad-buscandotucamino

Crear tu realidad es algo que muchas personas hacen de forma diaria. De hecho, casi la totalidad lo hacen de forma inconsciente, pues la fórmula de creación funciona creas o no en ella. Sin embargo, las nuevas líneas de pensamiento de hoy en día, donde ciencia y misticismo comienzan a darse la mano, crean un paradigma holístico que nos ofrece herramientas que no se encontraban al alcance de personas de la antigüedad.

Grandes documentales y libros, como “¿Y tú qué sabes?” o “El Secreto” ponen al alcance de cualquier persona, de una forma sencilla de entender, esta tecnología de la creación de la realidad.

Internet rebosa de información para aquel que quiera encontrar pruebas científicas, como experimentos en la física cuántica; o testimonios de personas que han logrados cosas que se podrían considerar milagros.

Y tú, ¿tienes alguna anécdota que contar? ¿Alguna vez en tu vida conseguiste algo que deseabas? ¿Pensaste en una persona y al poco supiste de ella, por ejemplo mediante una llamada de teléfono? Te invito a que dejes aquí abajo algún comentario contándonos tus experiencias, o debatiendo sobre la información expuesta en este artículo.

Muchas gracias por estar.

Un fuerte abrazo.

Óscar Martín.

Tal vez te podrían interesar los siguientes artículos

 

Descarga gratis el ebook

“Mejora tu vida en 5 sencillos pasos”

y recupera la energía y motivación que te faltan para llegar a tus metas y objetivos

Descarga gratis el ebook
“Mejora tu vida en 5 sencillos pasos”
Acepto la política de privacidad.

You have Successfully Subscribed!

Pin It on Pinterest

Share This